martes, 14 de octubre de 2008

Guillaume Depardieu


Ayer murió a los 37 años Guillaume Depardieu, hijo del célebre actor Gerard Depardieu, era inevitable hacer algunos paralelismos: Pues al mismo tiempo Carlos Fuentes recibía el premio “Don Quijote” y no hay premio que le devuelva la alegría después de la muerte de sus hijos; el recién finado Paul Newman vivió con la dolorosa pérdida a cuestas de su joven hijo por una sobredosis. Sin duda la muerte provoca en nosotros zozobra, fragilidad, pero también sabiduría, la certeza de la muerte coloca tus asuntos en la dimensión correcta.

Cualquier muerte provoca una inevitable introspección, especialmente cuando quien muere es alguien muy joven. Recordé también la película “Mar Adentro” y las palabras del padre de Ramón Sampedro "hay algo todavía peor que la muerte de un hijo: tener un hijo que quiere morirse", palabras que congelan el aliento y retuercen el alma.

Guillaume Depardieu tuvo una vida difícil; adicto al alcohol y a las drogas; todo ello no impidió que ganara en 1996 el premio al actor joven más prometedor de los Premios César por su papel en la cinta "Les Apprentis" ("Los Aprendices").

Vivió un desencuentro constante con su padre, con quien compartió la película "`Tous les Matins du Monde" en 1991, ese desencuentro llegó al punto del escándalo en el año 2005, año en el que también le amputaron la pierna derecha.

El poeta Jaime Sabines dice que “No hay que llorar la muerte, hay que celebrar la vida” y eso mismo es lo que voy a seguir haciendo.

Feliz Martes

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