jueves, 25 de agosto de 2016

PERSEVERANCIA

Alguna vez a mi padre le dijeron: "Usted es capaz de matar un burro a pellizcos” metaforizando con ello su insistencia, perseverancia, laboriosidad, etc. Un rasgo que felizmente he heredado; me gusta repetirme a mi mismo en momentos difíciles que “yo también soy capaz de matar un burro a pellizcos” que soy un guerrero.

Con el paso de los años he añadido a la perseverancia la consciencia de límite, entre la audacía y la consciencia de límite caben los sueños posibles.
  
El chamán mexicano “Don Juan” en una de las múltiples enseñanzas recopiladas por Carlos Castaneda dice: “El hombre corriente, se aburre en el mundo o se enemista con él; el guerrero en cambio lo encuentra fascinante, estupendo, pavoroso, misterioso, insondable...Un guerrero asume la responsabilidad de estar aquí, en este mundo maravilloso, en este tiempo maravilloso”.


INTELLIGE UT CREDAS, CREDE UT INTELLIGAS

Hay un trozo de la calle diputación de Barcelona que en una acera tiene a la Universidad y del otro lado al Seminario: una calle que une a la ciencia y a la Fe. Ese trozo de calle tiene además –como muchas otras calles- árboles plataneros, una reivindicación de la vida emergiendo del asfalto.

Las hojas de esos árboles filtran los aires de la Fe y los aires de la ciencia, y se sienten cómodos con ambos, Agustín de Hipona estaría orgulloso de ellos, han hecho caso de su mandato: Entiende para que creas; cree, para que entiendas. ("Intellige ut credas, crede ut intelligas").

De manera análoga, caminar consciente y tranquilamente bajo la sombra de esos árboles, me sirve muchas veces para vivir una meditación peripatética y urbana. 
La elaboración creativa y consciente del acto de meditar es un paso previo para estar simplemente “presente” con el todo y con lo que se tiene enfrente; creo que la “iluminación” en el fondo es el despertar a la vida cotidiana.

También creo que caminar de manera consciente, además de ser un placer puede ser un acto de meditación.

Cuando camino conscientemente, a veces llego a la conclusión que las mejores vacaciones están en tus movimientos.

LA VIDA MÁS ALLÁ DE LOS TITULARES

Vivimos una era de las “fast news” una cultura que está ávida de titulares, con poca reflexión a profundidad, el lector de noticias sabe todas las respuestas a los problemas del mundo y se forja una opinión en segundos...lamentablemente la mayoría de los titulares son tragedias, corrupción, etc. sin embargo la mayor parte de las actividades humanas, las cotidianas, las que nos unen, las que nos humanizan no son titulares, y son mayoría: los millones de padres que cuidan de sus hijos son una buena noticia, las millones de personas que a pesar de los tiempos que vivimos están evolucionando.


A diario en pequeñas ciudades, en pueblos se presenta un buen libro que quizás no llegue a best seller pero que sin embargo ordena el caos de los lectores, les humaniza.


En muchos lugares de la tierra hay seres humanos que siguen cantando, sin la pretensión de ser parte de un programa de televisión, y lo hacen maravillosamente; a diario millones y millones de servidores de seres humanos (profesores, médicos, enfermeras, trabajadores sociales, periodistas, etc.) están al lado de un ser humano que busca su camino y a veces en esa búsqueda, en ese diálogo con la vida está sufriendo, y tiene la suerte de que alguien está a su lado para limpiar sus heridas, para decirle la palabra que necesita, para estimular lo que haga falta de sus recursos y pueda seguir caminando.


Los campesinos que hoy por hoy son una reliquia de las actividades humanas, nos siguen dando de comer, hay muchos seres humanos dispuestos a darle la mano a otro, mi optimismo no es solo filosófico al estilo de Leibnitz, tengo noticias de muchos seres humanos cuyos pasos por este mundo nos podrían alegrar a todos.


Pasan muchísimas cosas buenas entre los seres humanos, que nos son titulares, pero que nos humanizan.

viernes, 19 de agosto de 2016

HABLANDO DE FOTOGRAFÍA

Susan Sontag, escribió hace ya 30 años una obra que es considerada fundamental –y para algunos la mejor- sobre fotografía. Interesante, pues Susan Sontag no es fotógrafa, cierto es que fue pareja desde los 80 de la reconocida fotógrafa Annie Leibovitz. Es la premisa básica para mis posteriores reflexiones sobre la fotografía.

Según Susan Sontag –en su artículo “la Estética del silencio”, cada época debe reinventar para si misma el proyecto de espiritualidad, es decir ideas, terminología, normas de conducta, actividades, etc encaminadas a resolver las dolorosas contradicciones estructurales inherentes a la situación humana.

Hace tiempo que el arte es parte esencial de la espiritualidad moderna la pregunta resultante es cuestionarse si el arte puede no solamente ejercer de vehículo espiritual para ese misterio que llamamos ser humano, sino además una herramienta para aliviarle del sufrimiento.

Nosotros hoy podemos alegrarnos del arte de la fotografía ¡Amamos la fotografía!, es una de las mejores defensas contra el inexorable paso del tiempo, es una metáfora de nuestro fatalismo de persistencia.

Nuestras fotografías hablan del escenario que hemos elegido para eternizar nuestra realidad, o quizás uno de los vehículos para dialogar con lo perenne. Es asimismo, la constatación de que hay una salida a la caverna platónica y su mundo de sombras.

Delante de una cámara sonreímos, evidenciamos nuestra seriedad, a veces nuestra excentricidad; pero sobre todo descubrimos muchas veces un atisbo del soplo vital que llevamos dentro.

Mediante la fotografía vamos conociendo poco a poco nuestra peculiar relación con la luz, pues es un milagro que un fenómeno físico que en el fondo son infinitas combinaciones de luz emancipen de nuestro interior emociones y sensaciones.

Con la fotografía le vamos robando su intimidad al mundo... y también a las personas.

Existe una frase del pueblo mexicano que reza: “El retrato es pa’ tus ojos, el original pa’ ti”. Ateniéndonos a la semántica mediante la cual las imágenes son un intento de captar la eternidad, y los ojos el espejo del alma, podríamos decir que la imagen pertenece al mundo arquetípico de lo eterno, y al mismo tiempo un placer para nuestra vista.

EQUILIBRIO ENTRE DAR Y TOMAR

Casi todas las relaciones humanas requieren un equilibrio entre dar y recibir para que puedan seguir adelante. Cuando este equilibrio se rompe la relación se acaba. En una pareja, si una parte da mucho, la otra se retira, es uno de los principios relacionales que poca gente conoce.
Conocí el caso de una mujer quien literalmente le salvó la vida a su marido, los cuidados que le proporcionó en el hospital fueron exclusivos y excesivos, al salir le compró un coche automático para que se pudiera mover, etc. A los seis meses, este hombre se enamoró como un adolescente de su secretaria y dejó a la mujer. Una mirada superficial juzgaría moralmente al hombre, una mirada profunda se percataría que se había creado un desnivel tan grande que a aquel hombre no le quedaba otra opción más que marcharse, por más esfuerzos que hiciera, nunca estaría al nivel de su mujer. 

En la amistad, el equilibrio es más sutil, tenemos una agenda tan cargada que muchas veces la distancia, los prudentes silencios, el saber aguantar la agenda del otro, colaboran para que la amistad se preserve; por eso en general, con los buenos amigos, pasa el tiempo y en cada encuentro disfrutamos y nos sorprendemos de que la relación esté tan viva, está viva, gracias a que ha habido un equilibrio entre dar y recibier, entre el silencio y el respeto cuando la geografía o las circunstancias personales se imponen.

Este equilibrio entre dar y recibir a veces es matemático y a veces no, a veces es en intención: tu amigo o pareja te manifiesta cariño cocinando para ti y tu haces otras cosas que a ella / el no se le dan bien. TENEMOS BUENOS AMIGOS Y BUENAS PAREJAS GRACIAS AL PRINCIPIO BASICO DEL EQUILIBRIO ENTRE DAR Y RECIBIR. 



Pero hay relaciones que no se sujetan a esta ley: Padres e hijos, profesores y alumnos, médicos y pacientes, etc.


Un hijo nunca podrá devolver lo que ha recibido de sus padres: la vida, un alumno no le puede devolver los conocimientos al profesor, como tampoco un paciente puede regresarle la salud al médico. Son regalos que solo se pueden transmitir.


Transmitimos lo que hemos recibido bien sea a nuestros hijos o bien sirviendo a aquellos que nos necesitan. Siempre he pensado que las personas que tienen hijos con que lo hayan hecho más o menos correctamente ya han cumplido con lo más importante del SER VIVO: transmitir lo que hemos recibido. Las personas sin hijos aún teniendo una vida más cómoda y logísticamente menos complicada, podría ser que a un nivel ontológico tengamos más dificultades para estar plenos, pues tenemos que buscar la manera de transmitir todo lo que la vida nos da, y no siempre estamos despiertos para hacerlo, o no sabemos como.


Hoy quiero pensar en los maestros, yo no podría tener esta vida digna que tengo sin la maestra que me enseñó a leer y a escribir, pienso en otra maestra que tuvo mucha paciencia con mi hiperactividad, en otra que me aguantó tres años, en un maestro que confió en mi y me llevó a un concurso de conocimientos cuando tenía 11 años y gracias a ello conocí la ciudad de México y al presidente de mi país. Vivo agradecido sobre todo a mi padre, quien fue un niño humilde que llegó a ser profesor rural y en los últimos días de su vida fue el encargado de la educación básica de su tierra. 


Hemos recibido mucho de nuestros padres, de nuestro pais, de la ciudad que nos ha acogido, de nuestros amigos que han sido la metáfora de la alegría, hemos recibido de los médicos, de la vida en general, es el momento de ser agradecidos y transmitir todo lo que hemos recibido.


El de la extrema izquierda que mira al entonces presidente de México, soy yo.