viernes, 19 de agosto de 2016

EQUILIBRIO ENTRE DAR Y TOMAR

Casi todas las relaciones humanas requieren un equilibrio entre dar y recibir para que puedan seguir adelante. Cuando este equilibrio se rompe la relación se acaba. En una pareja, si una parte da mucho, la otra se retira, es uno de los principios relacionales que poca gente conoce.
Conocí el caso de una mujer quien literalmente le salvó la vida a su marido, los cuidados que le proporcionó en el hospital fueron exclusivos y excesivos, al salir le compró un coche automático para que se pudiera mover, etc. A los seis meses, este hombre se enamoró como un adolescente de su secretaria y dejó a la mujer. Una mirada superficial juzgaría moralmente al hombre, una mirada profunda se percataría que se había creado un desnivel tan grande que a aquel hombre no le quedaba otra opción más que marcharse, por más esfuerzos que hiciera, nunca estaría al nivel de su mujer. 

En la amistad, el equilibrio es más sutil, tenemos una agenda tan cargada que muchas veces la distancia, los prudentes silencios, el saber aguantar la agenda del otro, colaboran para que la amistad se preserve; por eso en general, con los buenos amigos, pasa el tiempo y en cada encuentro disfrutamos y nos sorprendemos de que la relación esté tan viva, está viva, gracias a que ha habido un equilibrio entre dar y recibier, entre el silencio y el respeto cuando la geografía o las circunstancias personales se imponen.

Este equilibrio entre dar y recibir a veces es matemático y a veces no, a veces es en intención: tu amigo o pareja te manifiesta cariño cocinando para ti y tu haces otras cosas que a ella / el no se le dan bien. TENEMOS BUENOS AMIGOS Y BUENAS PAREJAS GRACIAS AL PRINCIPIO BASICO DEL EQUILIBRIO ENTRE DAR Y RECIBIR. 



Pero hay relaciones que no se sujetan a esta ley: Padres e hijos, profesores y alumnos, médicos y pacientes, etc.


Un hijo nunca podrá devolver lo que ha recibido de sus padres: la vida, un alumno no le puede devolver los conocimientos al profesor, como tampoco un paciente puede regresarle la salud al médico. Son regalos que solo se pueden transmitir.


Transmitimos lo que hemos recibido bien sea a nuestros hijos o bien sirviendo a aquellos que nos necesitan. Siempre he pensado que las personas que tienen hijos con que lo hayan hecho más o menos correctamente ya han cumplido con lo más importante del SER VIVO: transmitir lo que hemos recibido. Las personas sin hijos aún teniendo una vida más cómoda y logísticamente menos complicada, podría ser que a un nivel ontológico tengamos más dificultades para estar plenos, pues tenemos que buscar la manera de transmitir todo lo que la vida nos da, y no siempre estamos despiertos para hacerlo, o no sabemos como.


Hoy quiero pensar en los maestros, yo no podría tener esta vida digna que tengo sin la maestra que me enseñó a leer y a escribir, pienso en otra maestra que tuvo mucha paciencia con mi hiperactividad, en otra que me aguantó tres años, en un maestro que confió en mi y me llevó a un concurso de conocimientos cuando tenía 11 años y gracias a ello conocí la ciudad de México y al presidente de mi país. Vivo agradecido sobre todo a mi padre, quien fue un niño humilde que llegó a ser profesor rural y en los últimos días de su vida fue el encargado de la educación básica de su tierra. 


Hemos recibido mucho de nuestros padres, de nuestro pais, de la ciudad que nos ha acogido, de nuestros amigos que han sido la metáfora de la alegría, hemos recibido de los médicos, de la vida en general, es el momento de ser agradecidos y transmitir todo lo que hemos recibido.


El de la extrema izquierda que mira al entonces presidente de México, soy yo.

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