sábado, 30 de enero de 2010

VOLVER


Dice la canción que uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida, estoy a punto de cruzar el atlántico –es la nonagésima sexta vez que lo hago- para volver a al semidesierto mexicano donde nací. Un lugar a donde seguramente nunca hubiera ido sino fuera de allí, y a donde siempre vuelvo por un extraño capricho de mi corazón.

lunes, 25 de enero de 2010

LOS TRENES


Los escuché discutiendo mientras esperaba el tren, no pareció importarles mucho que yo me diera cuenta, hablaban claramente pero sin estridencias, la de las quejas alargaba las ultimas palabras de sus frases, arrastrándolas con un ligero tono de impaciencia, reproche y resignación, el varón simplemente decía, “yo no soy perfecto”mientras su mirada se clavaba en los nostálgicos vagones abandonados de la estación de tren.

Cuarenta minutos de espera dieron bastante de sí para que pudiera percibir lo anecdótico del contenido de su discusión, lo que se percibía en el fondo era una insatisfacción con el hecho de estar juntos, no les faltaron los clásicos “tu no me escuchas cuando te hablo”, “parece que te importan más otras cosas que yo”, “yo simplemente quiero que me quieras, no más”, etc. no eran lo que esperaban uno de otro, nunca les dijeron que el enamoramiento es un malentendido que dura lo que tarda en aclararse, y seguramente ahora se harían mucho daño para poder justificar la retirada.
Los vi subir al tren envueltos en una nube de sueños rotos....

En ese mismo tren me encontré a otra pareja que tienen tres niños, un año hacía que no los veía, ambos habían adelgazado, a sus 36 años ella dejó de teñirse los cabellos y estaban ahora matizados por sendos mechones grises, que aunados a su mirada azul, a su sonrisa firme y lo armonioso de su semblante le daban un aire majestuoso. Él se había cortado la barba, su ropa deportiva y su gorra calada al modo que la visten los adolescentes, le daban un aire divertido y atractivo. “Se os ve muy contentos”, -dije- “estamos de novios” –contestaron-... (y supuse que los beneficiarios de esa felicidad eran sus tres niños).

En estos días utilizo mucho los trenes.

viernes, 22 de enero de 2010

LAS PALABRAS

Me gano la vida buscando palabras, interpreto lo que mi interlocutor dice verbalmente, con sus silencios y con sus gestos. Las personas acuden con erudición respecto de su sufrimiento y explican férreamente lo que les sucede convencidos de que las cosas “son como ellos las explican”, procuro insistir en el hecho de que poco a poco nos tenemos que convertir en expertos en soluciones y no expertoes en problemas, que los mitos se sostienen a base de conversaciones, que repetir una y otra vez los argumentos acerca de sus sufrimientos no ayuda en nada... y sobre todo me esfuerzo porque abandonen la pereza intelectual.

Si a una persona que sufre le preguntas como se encuentra y te responde con un rotundo y categórico “fatal”, sin duda su histrionismo queda magnificado, su anhelo de seducción mediante su dolor adquiere tintes dramáticos, etc. pero no aporta nada a la solución. Cuando alguien es capaz de esforzarse en explicar sus sentimientos y elude las palabras fáciles –e histriónicas a un tiempo- como “fatal”, “terrible”, “muy mal”, etc, y además es capaz de explicarte en metáforas a que se parece lo que siente entonces la solución aparecerá con mayor facilidad.

No hace falta ser extremadamente culto para encontrar palabras que reflejen el sufrimiento, cuando aún era un médico bisoño una humilde campesina que sufría de un mal crónico y le pregunté qué era lo que la hacía más sufrir, me contestó “mire doctor, cuando mi hombre hace uso de mi, siento como si mi corazón nadara en chile y me da tanta rabia que me dan ganas de arrancarle la cabeza, pero me tengo que aguantar”. Sensaciones a flor de piel que como médico me daban la clave para encontrar palabras y medicamentos que le ayudaran mejor.

Me gustan las palabras, me gustan los adjetivos, me llena de placer ganarme la vida explorando las sutilezas del lenguaje que permiten a mis pacientes definir sus sufrimientos, y aún más, buscar juntos la analogía lingüística que la naturaleza tiene respecto del hombre, es decir buscar un medicamento allí donde la naturaleza está cantando y “diciendo algo”.

Sin duda la semilla de toda esta actividad se inició en aquellos largos interrogatorios a los que siendo un niño sometía a mi padre, un  profesor rural que a su manera también sabía ponerle palabras a los asuntos humanos.

viernes, 15 de enero de 2010

FUTURA MADRE


Me fascina sobremanera –sin afectaciones románticas añadidas- , darme cuenta que son mis hermanos los seres vivos con los que comparto el más alto porcentaje de genes. Si a ello le añado el hecho de que los tres mayores estamos separados tan solo por un año y que por lo tanto crecimos juntos, la fascinación crece.

Con mis hermanos compartí pañales y biberones; los tres caímos enfermos al mismo tiempo de varicela, de gripe, etc.; tuvimos cuando niños los mismos amigos, juegos y juguetes. Son ellos con los que me he sentado más veces alrededor de una mesa, nuestra vida ha dado giros inesperados, y aún siendo tan diferentes compartimos uno de los faros guía para sentirnos unidos: los padres.


Los pequeños, sin haber compartido tanto con nosotros tres mayores, -me separan nueve años de mi hermano pequeño- han sabido superar fácilmente no haber compartido profesores y agreste vida rural, con su encanto, su facilidad de trato, su alegría, su prudencia, ellos dos son sin duda el diapasón de nuestra alegría fraternal.

Perdonen ustedes estas intimistas reflexiones, pero estoy muy feliz porque volveré a ser tío, me sorprende mucho ver los ojos de mis sobrinos, y aunque diferentes de los míos, son mis propios genes haciéndome guiños.

Con los seres humanos nos unimos a través de la vida, que a veces tiene nombre de genética y a veces tiene nombre de buena voluntad.

FOTO: La futura mamá

martes, 12 de enero de 2010

LA MIRADA DEL TAXISTA


Oscar Fernando Gómez es un fotógrafo de Monterrey que se gana la vida conduciendo un taxi.


“Fotoencuentros” 2010 expone su obra en Murcia desde el 11 de enero al 28 de febrero.


http://www.elpais.com/articulo/Tendencias/Oscar/Fernando/busca/imagenes/taxi/elpepitdc/20100111elpepitdc_1/Tes


http://www.phedigital.com/index.php?sec=noticia&id=240

lunes, 11 de enero de 2010

LHASA DE SELA



Has muerto querida Lhasa, y apenas ahora me pregunto si tus canciones me hacían daño o me hacían algún tipo de bien, lo cierto es que con “Desdeñosa” a punto estuve de hidratar mi desértico corazón, y junto contigo canté de cara a la pared.

Mexicana, gringa, canadiense, muchos sentimientos “reborujados” aparecían en tu canto, y lamento mucho que hayas muerto en Montreal, porque si hubieses muerto en San José de Llanetes, o en San Pedro Piedra Gorda, en cualquier rincón de tu amado México, te hubieran velado con cantos más tristes que los tuyos, los campesinos se hubieran embriagado con infusiones de canela teñidas de alcohol, la gente hubiera aprovechado tu funeral para ponerse al día, y para darle el sí a la propia muerte.

Quizás tu no lo supiste pero en los funerales de la gente mexicana pobre, esa a la que tanto quisiste, la gente vive ironías y despropósitos, en la madrugada puede despertarse la tía Bartola y con la modorra del cansancio y el tequila cantar “Los barandales del puente” en lugar del “Te vas ángel mío”, o escucharías cosas similares a las que escucharon los asistentes que velaron a mi abuelo, cuando mi abuela con una voz nítida dijo: “allí lo ven ustedes, viejo y feo metido en la caja, pero era muy buen mozo de joven”.

Seguramente te velaron en una aséptica y silenciosa capilla ardiente de Canadá, pero tu alma vagará por unos cuantos sepelios humildes de mexicanos, para que cantes y bailes con la muerte, con la misma pasión con la que le cantaste al amor y a la vida.

Que sea bueno tu nuevo andar, y que tu canto se despoje del pesar. BUEN VIAJE.

http://www.youtube.com/watch?v=AOLg_XY2cWA

jueves, 7 de enero de 2010

GUACAMOLE CON GRACIA



-->Los dos aguacates bien maduros, se machacan con una mezcla de contundencia y afecto, pues los que se lo van a comer están a mi lado, mientras les voy compartiendo todos los detalles que he recogido por mensajes familiares del encuentro familiar alrededor del féretro de mi abuelo, y se me dibuja una sonrisa mientras resumo para mí mismo, que esos humildes campesinos - que son mis tías y tíos- han enterrado a su padre con discreción y dignidad, incluso con un toque de agradecimiento, pues lo han tenido por padre durante muchos, muchos años.


La cebolla la corta la señora de la casa de la manera más fina posible y mientras hablamos en catalán nos alegramos que al decir “guacamole” seguimos hablando en catalán, pues la lengua catalana ha incorporado unas cuantas nuevas palabras, dos de ellas que me gustan mucho: guacamole y mojito.


Los dos tomates bien maduros los agrego rayándolos con el rayador del queso, pues así los incorporamos sin la piel. Desde el salón proviene un barullo jubiloso, y me cuesta creer que solo sean dos pequeños que están disfrutando de sus juguetes.


Unas gotas de limón, y unas ramitas de cilantro a trozos muy finos, son el punto final de este delicioso y mexicano platillo.


Antes de sentarnos a comer los manjares de esa familia “con gracia”, les comparto una alegría intensa: Volveré a ser tío.

viernes, 1 de enero de 2010

MI ABUELO


Pero ¿qué coño se muere cuando uno se muere, para que le tengamos tanto respeto a la muerte?, mi abuelito se ha muerto hace apenas unas horas, y mi conexión afectiva no ha cambiado nada, excepto que en mi próximo viaje a México ya no lo podré abrazar, pero hay un rincón del alma que me garantiza que ha ocurrido un cambio que mis ojos no pueden ver.


Ya os dije hace días que el poeta Sabines escribió “Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, pero esa tarde me fui al cine e hice el amor”, yo amaneció tranquilo, y así he permanecido a pesar de la triste noticia, porque les voy a confesar una cosa, aunque no creo en las mitras, creo en otra vida que en este momento no alcanzamos a ver, y eso me deja tranquilo prácticamente para cualquier asunto.


Voy a distraerme ligeramente del asunto de la muerte de mi abuelo para hablar de otro asunto que a él le interesaba mucho, ¿cuánto cuesta un burro?, y ustedes se sorprenderían mucho que en México un burro cuesta más o menos 300 pesos, QUINCE EUROS, 20 DOLARES... nada y pensar que la vida de mi abuelo, sobre todo en sus últimos años estaba metaforizada por su relación con su burro, y estaba realmente orgulloso de que gracias a su burro podía llegar prácticamente a donde necesitaba, y fue justamente hace un par de meses cuando se perdió en el campo y no encontró su burro cuando entró en declive, siento una mezcla de veneración por la vida tan espartana y sencilla que han llevado mis abuelos, necesitaron muy pocas cosas para transitar por este mundo.


Fui su sembrador algunas temporadas, la mayoría de las personas suelen referirse al mundo rural con un aire bucólico y prístino, el contacto con la naturaleza les evoca una especie de paraíso; pero la mayoría de ellos nunca han sabido lo que es arar una tierra de sol a sol, arrear unas vacas para ordeñarlas hasta que te salen callos en las manos, volver del campo encima de un burro bajo una lluvia pesada; jugar a lanzarte piedras con otros niños y encontrarte por sorpresa una serpiente o un escorpión...


Yo le dejé muy claro a mi abuelito que no quería ser campesino, y él hasta los últimos días de su vida fue muy feliz de serlo, no lo enterrarán en el panteón de los hombres ilustres y me alegro pues él es la metáfora sabia de lo simple de este mundo.


Ha muerto mi abuelo, y siento un desconsuelo por su burro, seguramente lo venderán por 300 pesos, quince euros o 20 dólares.


¿Que chingaos se muere cuando uno se muere? BUEN VIAJE DON PANCHO ! aquí seguiremos aprovechando la vida en honor tuyo.