lunes, 18 de septiembre de 2017

UNA VIDA PROVISIONAL



Las tiendas de los chinos son la metáfora de la vida provisional, la que no es verdadera, compras algo en esas tiendas convencido que es para salir del paso, una solución temporal mientras encuentras lo que realmente quieres, lo que tendrá peso y sentido, lo que será perenne. Las tiendas de chinos nos solucionan el día a día con respuestas efímeras, muy acorde con la vida provisional que muchas personas tienen.
Entro a una tienda de chinos y el hijo del dueño de cinco años, juega con su tía abuela de cuarenta y muchos, es la hermana pequeña y soltera del padre del dueño. El joven dueño, teclea la caja registradora con la majestuosidad de quien tiene una vida verdadera, y trata al niño y su tía con una mezcla de displicencia y afectuosidad afectada, seguramente tú has visto esto en las bodas, los dardos inquisitorios se dirigen a los solteros, que acaban sentados en la mesa de los niños, en el sitio de la vida provisional y con poco peso.
La vida provisional requiere una mente lúcida y una gestión artística, cuando hay una vida provisional se corre el riesgo de no tomarla en serio, las personas en el paro laboral, además de la sordidez de gestionar su tiempo, corren el riesgo de empezar a resignarse. Los solteros de vocación tendrán que estar despiertos para no salir heridos con la presión social que los mira a veces como un farolillo chino: bueno para un verano.
Lo fascinante es que en el fondo todos tenemos una vida provisional, pero hay quien está exento de experimentar el vacío porque ha recibido una etiqueta que le permite gestionar su tiempo y tener un cierto peso e impacto social: padre, profesor, empleado, director, etc.
Quizás el mundo sea un gran local de artículos efímeros, un campo de vidas provisionales y homogéneas, Kafka sobrevivió metamorfoseándose en algo muy pequeño, eso y quizás también la posibilidad de una vida coherente, con la serenidad de conocer tu sitio en el mundo, con la mirada y la vida puesta en aquello que reclama nuestro compromiso y que por otro lado nos da pasos con sentido, porque a veces podemos transformar nuestra realidad y muchas veces simplemente nos transformamos con ella.

martes, 12 de septiembre de 2017

COMUNICAR ES CONECTAR.

Comunicar es unir, es conectar, es compartir, es poner en común algunos significados. La filosofía sistémica nos permite comprender que estamos comunicados, es decir, conectados: SI LOGRAS COMUNICAR, LOGRAS CONECTAR, SI TE COMUNICAS, TE CONECTAS.
Debemos decir previamente que la forma generalizada de comunicación en la que un emisor simplemente comparte un mensaje con un receptor es la más pobre, la comunicación en la que quiero reflexionar es aquella en la que se crean nuevos significados en el intercambio de información, una semántica que se traduzca en semiología para una vida llena de sentido.
RECIBIMOS MENSAJES
No sabemos con certeza si la realidad física (el universo físico) o el ser en general, está emitiendo mensajes o señales, pero en lo que se refiere a la experiencia humana, estamos conectados a varios sistemas, especialmente nuestra familia, de tal manera que la "desconexión" es una ilusión, y muy probablemente el origen de muchos sufrimientos. La familia a la que pertenecemos, y que incluye a todos los que nos han precedido, aunque no les hayamos conocido, la cultura en la que hemos nacido, y cualquier sistema al que pertenezcamos emite señales, genera mitologías, registra acontecimientos que quedan grabados en la memoria sistémica y que son recibidos e interpretados por nosotros, es decir, les damos vida.
Por ejemplo, un no nacido, una muerte trágica, un acontecimiento muy doloroso, a nivel sistémico genera una memoria que será recibida por algún miembro posterior de la familia, quien interpretará ese mensaje en varios sentidos:
1. Interpretación en el sentido semántico y semiótico (semiológico): es decir la comprensión mental consciente o inconsciente (semántica) que muchas veces es meramente racional y lingüística, y un nivel de significación que va más allá de la comprensión mental, más allá de lo verbal, es lo que conocemos como Semiología o Semiótica.
2. Interpretación en el sentido EXPRESIVO, es decir la manera como se le da vida a ese mensaje. 
De esta manera, el mensaje de un no nacido podría tener una resonancia semiótica en una persona que comprenderá (generalmente de manera inconsciente) que hay dolor familiar, y en la polisemia interpretativa podría expresar esa memoria, no aprovechando la vida, por lealtad a esa memoria, a ese mensaje familiar. Debemos recalcar que el mensaje familiar carecía de intención, es la resonancia en el miembro de la familia a quien le llega el mensaje la que nos permitirá ver una vida conectada (en comunicación) con ese dolor.
EMITIMOS MENSAJES
Hasta ahora solo he hablado de la recepción e interpretación de los mensajes, es el momento de reflexionar en nosotros mismos como mensaje y como emisores de mensajes, y podría ser que nuestro mensaje tenga poca repercusión, poco impacto social, si esa situación de insignificancia “duele”, generalmente se compensa con el PARLOTEO, parloteo verbal y parloteo social. Cuando nuestro mensaje no tiene impacto, aparece la fuerza del silencio como bálsamo, el silencio verdadero es el gozo de ser, felicidad ontológica, un contacto con “lo más íntimo de mí mismo” (eso decía Agustín de Hipona).
El amor es una intimidad compartida, y el propósito de toda buena comunicación (conexión) es la intimidad. Paradójicamente la intimidad es una fuerza poderosa que nos mueve, pero a la que también le tememos. Hacemos cosas sorprendentes con el objetivo de buscar intimidad y al mismo tiempo la evitamos.
LO QUE BUSCAMOS LOS SERES HUMANOS
El ser humano en lo que a comunicación se refiere busca SER ACARICIADO y SER COMPRENDIDO (sentirse conectado, tener intimidad), las personas, por encima de buscar ser queridos (ser acariciados), buscamos ser comprendidos (sentirnos conectados, comunicados, en intimidad).
En lo que se refiere a nivel existencial, el ser humano busca que sus asuntos tengan sentido, esto se relaciona profundamente con la manera como gestionamos nuestro tiempo. Las caricias y la gestión del tiempo son asuntos básicos para los seres humanos. La gestión del tiempo y la búsqueda de intimidad, nos permiten comprender la comunicación que muchas personas tienen, puesto que la INTIMIDAD es una riqueza muchas veces inasequible, y no nos han educado para disfrutar de la riqueza del TIEMPO NO PRODUCTIVO (silencio), muchas veces compensamos la ausencia de esas riquezas (intimidad y silencio) con Parloteo y con patrones sociales bien definidos e introyectados por la cultura en la que hemos crecido: incluidos la religión, ideas políticas, clase social, mitos familiares y culturales, valores, etc. De esta manera hemos encontrado la manera de intercambiar caricias y gestionar el tiempo mediante: ceremoniales, pasatiempos y juegos sociales. Por supuesto también las actividades, por ejemplo, el trabajo, estructura que permite gestionar el tiempo y realizar intercambios de "caricias" generalmente sin intimidad, y claro está, la intimidad, máxima expresión de la comunicación.
Respecto de los juegos, solo señalar que me refiero a "juegos sociales" donde hay un ajuste de cuentas, unas reglas, un desenlace, etc., y todo ello para evitar la intimidad y aguantar tener que gestionar "un tiempo", allí tenemos el alcoholismo, el juego del "deudor", los juegos de matrimonio, juegos de consultorio, etc. El hecho de que se les llame juegos, no quiere decir que son divertidos. Puedes profundizar en el libro "JUEGOS EN QUE PARTICIPAMOS" de Eric Berne. Una buena alternativa a la falta de intimidad (conexión, comunicación, etc.) es el SILENCIO. Tenemos grandes fugas de energía con el PARLOTEO, la comunicación sin sentido, la emisión de mensajes sin la creación de una intimidad.
Cuando eres coherente, te comunicas bien contigo mismo.
Cuando eres compasivo, te comunicas bien con los demás.
Cuando asientes al lugar que te corresponde en el mundo, perteneces y disfrutas de la felicidad de ser.

jueves, 31 de agosto de 2017

TRES EN LA CARRETERA

Se ha apoderado de mí el espíritu de un cineasta manipulador (o de una cineasta, porque estoy pensando en una mujer), y no encuentro la manera de hacerle a usted "vivir" (o vender) el escenario que tengo en la mente: Una desértica carretera, que tiene que ser "desgarradora" para que tenga el impacto que estoy buscando en usted, mientras le describo el sol que de tan intenso resta nitidez a los bultos, usted tiene que conmoverse son esas figuras retorcidas que aparecen a lo lejos sacando de su letargo al sórdido conductor.
El conductor se detiene por curiosidad, por solidaridad con la nada desértica, por la sorpresa de encontrar algo que se mueve en ese paisaje desolador. Aquí vendría un paréntesis con una reflexión poética que diría más o menos esto: "En el desierto las sequías son dolorosas y tristes, por las noches, la luna cae sobre los cactus y se derrite una y otra vez, como un niño que juega y se alegra hasta con el polvo que tropieza con las piedras".
El coche se detiene y entran Lucy y Sofía, pero puede llamarlas como usted quiera, dos putas abandonadas en medio del desierto por un borracho loco, al acercarse, el conductor, a quien ya le podemos llamar Ambrosio, ve dos mujeres maquilladas, maquilladas por la desesperanza piensa este cineasta tramposo, "y su desolación solo difería de la de Ambrosio, porque él tiene un coche".
Entraron sin mediar palabra, seguras de que la promesa que habían hecho al Santo Niño de Atocha de visitarlo en su santuario antes de que se acabara el año había surtido efecto, nada de sonrisas complacientes, un escueto "gracias" y luego derrumbarse una en el asiento trasero, otra en el asiento delantero, derrotadas, como cualquier otro ser humano en cualquier rincón del planeta que ha tenido un mal día.
Ahora, el cineasta que no consigue aún atraparte en su relato te suelta algunas frases entre ellos:
- ¿Te molesta el aire si dejo la ventana abierta?
-Ponte el cinturón
- ¿Vienes seguido por aquí?, (como si el "aquí" fuese una meta)
- ¡Qué calor!
-...y no llueve
El aprendiz de guionista de cine le deja a usted unas pausas con música variopinta, ofrecimiento de agua, etc. hasta que empiezan una conversación con los temas de rigor: es decir la crisis, el estado del tiempo y el fútbol... Porque eran putas futboleras. "LO QUE USTED SIEMPRE QUISO SABER DE UNA PUTA Y NO SE ATREVIO A PREGUNTAR".
Ambrosio les pregunta por sus hijos, los clientes, las ganancias, la familia, los inicios, que si les gusta su trabajo o no, que si les han dado flores, hablan del alcohol, del sida, de las revisiones médicas, de la policía, de los borrachos, de los chulos, de los golpes, de los celos, de los amantes, de la ropa, del maquillaje, del cigarro, de la iglesia, de los abortos, de la tristeza, de la desolación... de todo esto halaron el padre Ambrosio y las chicas.
Ambrosio les habó de un poema de Jaime Sabines donde proponía canonizar a las putas, y les habló de un cantante catalán que cantaba una canción muy bonita sobre la prostitución: 
"...cuando la hallé, en el hondo precipicio,
del repugnante lodazal humano,
la vi tan inconsciente, de su oficio,
que con mística unción besé sus manos.
Y pensar que hay quien vive junto al vicio,
como vive una flor junto a un pantano”.

Ni esta canción, ni un par de canciones cabareteras mexicanas surtieron efecto, fueron recibidas despectivamente con unas manos que se cerraban y se abrían sutilmente, si se tratara de un guion americano, escrito en inglés, ¿ellas expresarían en su rostro “What the fuck?", pero es que el "Qué chingaos trae este" es más difícil de llevar al rostro.
En algún momento llegó "La Magdalena" de Joaquín Sabina, la frase: "La más señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras... dueña de un corazón, tan cinco estrellas...", esa si les gustó. ¡Para el coche! gritó Lucy, sobresaltando al barrigón Ambrosio, Y allí en medio de la nada soleada, sin la sombra de árboles o de consuelo, dos prostitutas lloraban abrazadas mientras Ambrosio les repetía siete veces la canción.