viernes, 18 de diciembre de 2015

VASILI GROSSMAN Y EL AMOR ESCONDIDO EN LA GUERRA

Vasili Grossman era correponsal del diario "Estrella Roja" cuando se encontró en la calle el cadáver de una mujer con una carta en las manos, aquel día su columna publicó el contenido de aquella carta: "Hijo mío, me alegro de que no estés a mi aldo y que no tengas que conocer este horrible destino. Recuerda que el amor de tu madre siempre estará contigo. Nunca nadie tenrá el poder de matarlo".

Son muchos los que consideran que sin saberlo Vasili Grossman estaba elevando a la literatura el periodismo. Aquellas terribles experiencias son las que nutren "VIDA Y DESTINO" novela imprescindible para entender los vericuetos más sorprendentes del ser humano, las alianzas más inverosímiles, las pequeñas y terribles guerras dentro de una guerra mayor, y por supuesto el amor dentro de la guerra.

FOTO: Máxima García, víctima de las violaciones múltiples durante la guerra civil guatemalteca (Javier Bauluz / Piraván)

AMIGO DE MIS AMIGOS, PERO MÁS DE VASILI GROSSMAN

¡La amistad! Existen tantos tipos…. 

(Texto sobre la amistad de Vasili Grossman en "VIDA Y DESTINO")

La amistad en el trabajo. La amistad en la actividad revolucionaria, la amistad en un largo viaje, entre soldados, en una prisión de transito, donde entre el recuerdo y la separación discurren solo dos o tres días, pero el recuerdo de esas horas se conserva durante años .La amistad en la alegría, la amistad en el dolor. La amistad en la igualdad y en la desigualdad.
¿En que consiste la amistad? ¿Es una simple comunidad de trabajo y destino? A veces el odio entre miembros de un mismo partido cuyas ideas solo se diferencian en pequeños matices es mayor que hacia los enemigos del partido. A veces los hombres que van juntos a la batalla se detestan mas entre ellos que al enemigo común .Y del mismo modo a veces el odio ente prisioneros supera al odio que estos sienten por sus carceleros.
Lo cierto es que los amigos se encuentran la mayoría de las veces entre aquellos que comparten el mismo destino, la misma profesión, los mismos objetivos, pero concluir que es esa comunidad lo que determina la amistad seria un tanto prematura.
¿Pueden establecer lazos de amistad dos caracteres completamente diferentes? ¡Por supuesto!
La amistad a veces es una relación desinteresada.
La amistad a veces es egoísta, otra esta marcada por el espíritu de sacrificio; pero lo extraño es que el egoísmo de la amistad aporta un beneficio desinteresado a aquel del que se es amigo, mientras que el sacrificio de la amistad es esencialmente egoísta.
La amistad es un espejo en el que el hombre se contempla a si mismo .A veces, mientras conversas con un amigo, te reconoces a ti mismo: es contigo mismo con quien hablas, es contigo con quien te relacionas.
La amistad es igualdad y afinidad. Pero al mismo tiempo es desigualdad y diferencia.
Existe una amistad práctica, eficaz cuando hay un trabajo colectivo, en la lucha común por la vida, por un trozo de pan.
También esta la amistad por un ideal elevado, la amistad filosófica entre interlocutores contemplativos, entre personas que trabajan en campos diferentes, cada uno por su cuenta, pero que juzgan la vida con criterios idénticos.
Es posible que una amistad elevada auné la amistad activa – la del esfuerzo y la lucha – y la amistad de los interlocutores contemplativos
Los amigos siempre se necesitan el uno al otro, pero no siempre piden lo mismo a la amistad .Los amigos no siempre quieren la misma cosa de la amistad .Uno ofrece al otro su experiencia, el otro se enriquece con esa experiencia. Uno ,al ayudar a un joven amigo ,débil e inexperto , toma conciencia de su propia fuerza y madurez, en tanto el otro reconoce en el amigo el propio ideal de fuerza , madurez ,experiencia .Así , en la amistad uno da , mientras que el otro se alegra por los regalos .
Ocurre que un amigo es una instancia tacita que ayuda al hombre a entrar en relación consigo mismo, a encontrar la felicidad en si mismo, en sus propios pensamientos que se vuelven inteligibles, tangibles gracias a que encuentran un eco en el alma del amigo.
La amistad de la razón, la amistad contemplativa, a menudo exige de los amigos unidad de pensamiento, pero esta afinidad no es obligatoriamente total .A veces la amistad se expresa en la disputa, en las divergencias.
Cuando los amigos son idénticos en todos los aspectos, cuando se reflejan el uno en el otro, la disputa con el amigo será una disputa con uno mismo.
Amigo es aquel que justifica tus debilidades, tus defectos e incluso tus vicios; es aquel que confirma tu equidad, tu talante, tus meritos.
Amigo es aquel que, amando, desenmascara tus debilidades, tus defectos y tus vicios.
La amistad es, pues, aquello que fundado sobre lo semejante, se manifiesta en las diferencias, las contradicciones, las desemejanzas .En la amistad el hombre aspira a recibir de forma egoísta aquello que él no posee. En la amistad el hombre aspira a dar aquello que posee.
El deseo de amistad es inherente a la naturaleza humana, y aquel que no sabe establecer vínculos de amistad con las personas, los tendrá con animales, perros, caballos, gatos, ratones, arañas.
Un ser dotado de una fuerza absoluta no necesita amigos; evidentemente, ese ser solo puede ser Dios.
La verdadera amistad no depende de que un amigo se siente en un trono o que, derrocado de dicho trono, vaya a parar a prisión .La verdadera amistad se corresponde con las cualidades del alma y es indiferente a la gloria, a la fuerza exterior.
Múltiples son las formas de la amistad y múltiple es su contenido, pero hay un fundamento solidó en ella: la fe en el carácter inquebrantable del amigo, en su fidelidad. Por ello es particularmente bella la amistad allí donde el hombre celebra el sabbat. Allí donde el amigo y la amistad son sacrificados en nombre de los más altos intereses, el hombre, declarado enemigo del ideal supremo, pierde a todos sus amigos, pero conserva su fe en su único amigo.

Vasili Grossman “Vida y Destino”

jueves, 10 de diciembre de 2015

NEUROSIS DE CLASE Y REALIZACIÓN PERSONAL

Vincent de Gaulejac acuñó el término “Neurosis de clase” en los años ochenta, una época en la que la sociología aún tenía oportunidad de mirar con cierta nitidez los conflictos de identidad que suponía pertenecer a un grupo humano de una escala social y luego pertenecer a otra: “Todo individuo que cambia de clase social vive un conflicto entre su identidad heredada (identidad de origen que le confiere su medio familiar) y su identidad adquirida (la que va construyendo en el transcurso de su trayectoria)”. Sin embargo en nuestros días no es el caso, estamos en una sociedad fragmentada, -Zigmunt Baumann habla de la sociedad líquida-, pero eso no significa que no haya más clases sociales, pero sí que no son tan identificables como antes lo eran.

De alguna manera los anhelos conscientes e inconscientes de la sociedad (representada muchas veces en los padres) respecto de los individuos (hijos) son una movilidad social ascendente, que hace pocas décadas tenían unas metáforas más o menos claras: obtener un grado académico, estabilidad laboral, reproducción del modelo social, etc. Esto estaba más marcado hace pocas décadas, hoy piden algo más “simple”, pero TERRIBLE: SER FELICES. El problema es que todo mundo sabe como obtener una carrera y como gestionar el fracaso en caso de no obtenerla, pero nadie sabe como “Ser feliz” y tampoco sabe la gestión del NO-SERLO.

En nuestros días vivimos la ideología (tiranía) de la realización personal: “La realización de sí mismo, es un fenómeno nuevo, masivo. Las generaciones de burgueses anteriores a los 60 tenían como proyecto parental para los hombres que debían ser abogados, ingenieros o médicos. Para las mujeres, casarse con un abogado, ingeniero o médico. En las clases populares no había proyecto parental más que aceptar la condición de obrero o campesino o bien tener la esperanza de que, a través del estudio, uno podía acceder a un estatus social un poco menos duro, con un salario mensual, llegar a ser empleado de oficina, con un trabajo estable, sin tener que estar expuesto a las inclemencias del clima. La identidad estaba muy determinada por la reproducción de las relaciones sociales. Hoy, cuando uno les pregunta a los padres sobre cuál es el proyecto parental respecto de sus hijos, dicen que esperan que haga lo que quieren y lo importante es que él o ella sea feliz. Lo que sucede es que en el ejemplo anterior los padres sabían cómo uno se convierte en abogado, ingeniero, médico; mientras que hoy los padres no saben cómo se hace para ser feliz. En un contexto en el que la cultura del alto rendimiento, la excelencia no pasa sólo por la familia, sino por los medios de comunicación, nos arrastra a la idea de que para tener éxito en la vida hay que poder realizarse, desarrollarse como las estrellas, los campeones de fútbol, las personas que tuvieron éxito. 

Hay una especie de demanda, muy individualista y narcisista, que dice que para ser reconocido hay que ser emprendedor de su propia vida. La idea imperante es que a los que les va bien es porque tienen talento. Por el contrario, a los que les va mal es porque no supieron realizarse, no supieron desarrollar su capital humano. Para la ideología de gestión, con la que se manejan las empresas, el yo de cada individuo se convirtió en una especie de capital que hay que hacer crecer. Eso es una ideología individualista, capitalista, que se va internalizando con la idea de que hay que ser rendidor en la escuela para llegar a los mejores lugares en las empresas de mayor rentabilidad y las mejores posiciones. Esa es la lucha por los lugares y eso es lo que moviliza a los individuos, y lo hace caer en una trampa, que es la igualdad de oportunidades: la idea de que es el talento el determinante esencial de la existencia humana".
Hay dos posiciones para sobrevivir a tal tiranía: Las reacciones defensivas y los mecanismos de liberación. En la primera las personas aprendemos a sobrevivir en este capitalismo salvaje, nos ponemos a codazos a luchar por un lugar en la cultura del éxito y del rendimiento, intentamos vivir lo mejor posible, muchas veces sin hacer lo que nos gusta y cuando ya no estamos a la altura de las exigencias de la cultura del éxito, viene el desmoronamiento y la depresión.

Los mecanismos de liberación tienen muchas caras: delegar en algo colectivo la responsabilidad individual, por ejemplo un grupo religioso, un partido político, etc. pero también tenemos la oportunidad de ejercer pequeños estrategias de liberación respecto de la tiranía de la realización personal y del “éxito”. Es innegable que ya estamos sumergidos en esta cultura que nos obliga a encontrar un sitio y luchar por él, y que muchas veces las opciones radicales como sería abdicar de la integración social formando por ejemplo una comuna requiere una audacia condimentada con sabiduría, y que muchos que lo han intentado han naufragado en el intento.
Las estrategias de liberación individuales como sería tener un trabajo menos remunerado pero que se compensa porque tiene mayor sentido, participar de una economía más social, dar más tiempo a la cultura para cada vez darle más peso al SER que al TENER, dejar de mirar tanto lo personal para interesarse por la manera de colaborar con otros seres humanos (Solidaridad), etc. solo son posibles si hay un soporte social, cultural e incluso económico: no puedes ser solidario si no tienes tu lo mínimo que necesitas para cuidarte, de allí que el asunto de encontrar el SENTIDO DE LA EXISTENCIA es en el fondo un problema POLÍTICO, la psicología puede ayudar al individuo a gestionar el sentido de su existencia respecto de la realidad social donde le toca vivir; la sociología clínica le ayudará a integrar de la manera más compensada posible los grupos sociales de los que proviene y a los que se ha integrado, pero sólo la política hará posible que la sociedad tenga medios suficientes para superar el vacío que puede suponer la derrota ante la cultura de la realización de si mismo.