domingo, 1 de agosto de 2010

ARRUGAS, CANAS Y ALGO MÁS


9 30 de la mañana por fin decido levantarme, y para mi sorpresa, el espejo (que nunca miente) me presenta una cuantas arrugas y canas; veo un par de bolsitas debajo de mis ojos y me quedo turulato, patidifuso, zorimbo... siendo niños, mi padre nos daba un peso por cada cana que le arrancáramos... a estas alturas se quedaría sin patrimonio.

Después del susto transitorio me digo que es momento de hacer vida todos mis discursos respecto de la juventud: es una conquista. De todas maneras justifico al gemelo del espejo por tratarse de una imagen producto del insomnio.

Como un autómata inicio el ritual matutino: soy autista hasta que la cafetera entre en ebullición, sucumbo a la tentación del cigarrillo, miro la terraza y digo que me gusta estar aquí, lo reflexiono nuevamente y me doy cuenta que el AQUÍ es mi casa, Barcelona, este día, esta hora...

De pronto en mi aleatorio mp3 aparece Zubin Mehta, caramba, esos regalos inesperados hacen fuerte el lado luminoso de la balanza de la vida.Y recuerdo una entrevista a Mehta en la que hablaba del amor como telepatía (se refiere a su orquesta), a veces sin palabras, que habla del silencio en la música como el silencio que la vida a veces ofrece y que embellecen tanto a la música como a la vida.

Intento hablar con mi compañía telefónica, aparece una pinche voz automática a la que le intuyo ganas de sexo: “... estimado usuario...etc”, pienso que me roban, que yo no hablo tanto por teléfono, aunque mi amiga Silvia hace años que me dice que mi madre me parió con teléfono móvil en mano.

Abro la correspondencia, si es que a las facturas se les puede llamar “correspondencia”, intento ver la letra pequeña de la carta que me envía la compañía de seguros, la autoestima vuelve a quebrantarse, para leerla he de alejarla un poco: Presbicia.

Por fin me ducho e interrogo al espejo nuevamente, está bien, no soy tan feo, y Pink Martini completará mi rutina doméstica.

2 comentarios:

Fran dijo...

Qué buenos, los ritos matutinos! Yo no pienso nada, absolutamente nada. Me dejo llevar cuesta abajo, hasta que el cerebro por la inercia se enciende solito.

Un besote, majete.

Fran

El Quixot dijo...

A mi me gustan mucho las mañanas, con su cafe, etc, etc