miércoles, 29 de abril de 2009

Mi intimidad y Kafka


Pensaba hacer un acercamiento “psicológico” a la compleja personalidad de Kafka.

Prefiero quedarme con mi azoro a ejercer una estúpida “suficiencia libresca” que pretende descubrir los secretos de un alma provisto de tres o cuatro libros de psiquiatría; unos libros que seguramente en cuestión de pocos años quedarían anticuados y la personalidad de Kafka permanecería siempre Incólume.


Jean Paul Sartre decía que todo ser humano es enteramente transparente. Octavio Paz opinaba todo lo contrario y lo suscribo. “Ningún ser humano es enteramente transparente, ni para los otros ni para él mismo”.


Mejor no intentar revelar los repliegues de la intimidad de las personas (sea Kafka, tu vecino o tu querido amigo) con la esperanza de comprenderlas en su contradictoria complejidad. Ningún alma, ninguna vida, puede reducirse a una biografía... menos a un diagnóstico, sea este de cualquier tipo.

Freud decía que el contenido de cada sueño es prácticamente infinito: ¿Qué decir entonces de una vida, hecha de miles de sueños y de actos, unos realizados y otros fallidos? Ni Plutarco ni los otros historiadores de la antigüedad se propusieron en sus biografías revelar enteramente la vida y el carácter de sus héroes: sólo quisieron mostrarlos en sus rasgos más salientes y característicos como ejemplos humanos.


Se han escritos tantos volúmenes sobre Kafka y sigue siendo tan elusivo como antes. Me gusta pensar que en muchos aspectos sigo siendo un misterio sin entender para muchos, a veces ni para mi mismo.


La verdadera biografía no pretende ser el doble del sujeto ni sueña con dilucidarlo, sin embargo aunque nadie conoce realmente a su amante o a sus amigos, todos tenemos cierto conocimiento de ellos. Ese conocimiento nos permite comprenderlos, simpatizar con sus sentimientos y aun, a veces , adivinar sus reacciones.


No puedo escribir sobre Kafka, a veces no puedo escribir sobre mi mismo.

1 comentario:

podi dijo...

Y, ¿qué más da cómo fuera realmente la personalidad de Kafka?

A mí me gusta Kafka, lo poco que he leído, al menos. También he leído algo de que si era así, pensaba asó o tenía tal angustia...

Es igual. Está bien, saber algo sobre los escritores con los que te deleitas leyendo, pero cuando se escribe tanto y tanto sobre alguien se corre el peligro, pienso, de que se acabe fabricando una personalidad inexistente.

¡Salud!

podi-.