viernes, 16 de diciembre de 2016

INSOMNIO DÚRCAL, INSOMNIO JURADO

Dr. Quixot, no podía dormir.
Pasé una hora imponiéndome las manos sobre el pecho, me gustaba la imagen, porque estoy más bien acostumbrada a imponerme culpas y obligaciones, pero anoche por fin me imponía a mi misma la energía universal, pero no funcionó.
La lectura de “Mientras Agonizo” de Faulkner me puso aún más nerviosa, eso de meterse en el pensamiento de cada uno de los que van a ir a enterrar a una moribunda, me recordó el gran miedo que tengo a que me entierren viva, ¡vaya recomendaciones literarias me haces!. 

Probé de adormecerme con la televisión y lo único que conseguí fue llorar junto con el pueblo por la muerte de las dos Rocíos. Hacían una especie de remembranza sobre su vida y sus muertes, y como les lloraban las multitudes. Entonces recordé que mi vecina me había confesado que lloró más cuando se le murió su gata que cuando se murió su madre, y reflexioné en el hecho de que los funerales se han convertido en algo sobrio y elegante, llegué a ir a uno donde bebíamos cava y escuchábamos música de cámara, todos vestidos de blanco porque era el último deseo del difunto. Nada que ver con el mar de llantos y mezcal que se que hay en los pueblos de tu país. Los de mi clase sonreímos en los funerales con una timidez fingida, y nos conmovemos con la justeza de quien controla la vida, le dejamos al pueblo las lágrimas y los dramas. 
Pero te confieso que me emocioné recordando las muertes de las dos Rocíos, y hasta un trocito de una canción de la Dúrcal canté.
Tengo Insomnio Dr. Quixot, pero ya es otro día, yo seguiré con mi ritmo elegante por la vida, no habrá llantos ni risas desmedidas, y mientras tu secretaria me da hora, para que me digas: "El insomnio es la piedra con la que la noche tropieza", compraré para mis noches de vigilia una botella de tequila.

Covadonga del Castell

SOL Y LUNA (Pintura del mexicano Rufino Tamayo)

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