viernes, 19 de noviembre de 2010

CARÁCTER Y ARTE RUSO





El arte ruso del siglo pasado, especialmente el retrato, es el espejo de una sociedad que emana dignidad, confianza, profundidad psicológica, fuerza y una espiritualidad contenida. Encontramos también en los retratos de las personas humildes humanidad y belleza interior. Desde el punto de vista plástico, la sobriedad se impone como valor estético fundamental, huyendo de cualquier afectación o vulgaridad.

Mañana finaliza la exposición de arte Ruso del siglo XX que ha estado en el museo marítimo de Barcelona, una exposición que nos permitió intuir “el alma rusa” en la vida cotidiana de la inmensa geografía rusa. Fascina comprender como personas tan diversas, dispersas en un territorio inacabable, tienen una teleología humanista, una búsqueda de aquello que los une como pueblo y que ha encontrado en la literatura, el arte, la música etc, unos caminos fiables. Esa “alma rusa” esa voluntad de sentido de pueblo, está por encima de las vicisitudes políticas, y es lo que comprobamos con esta magnífica colección de Dolores Tomás, pues se incluyen obras desde antes de la era soviética hasta los últimos años del siglo XX.

Ha sido una oportunidad única para conocer el testimonio de la historia de este país y de sus habitantes narrada a través de su universo más cercano y sus vivencias cotidianas.

Delante de las obras, no solo accedíamos a la intimidad y los sentimientos del pueblo Ruso, un verdadero privilegio.

UNA GATA NEGRA
Vadim Velichko

PRIMAVERA

Nadezhda Chernikova

MUCHACHA

Vladimir Zajarkin

EL ARMONISTA

Oleg Leonov

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