lunes, 7 de junio de 2010

MI AMIGA, LA DEL CERRITO DEL AGUA


Ella no tiene facebook, ni un blog, creo que ni siquiera un diario donde vaya apuntando la sencillez de su vida, no creo que se lo haya planteado, parece haber nacido despojada del lacerante narcisismo.

En mi catecismo particular, la tarea más importante que puede hacer un ser humano es enseñarle a un hijo el mundo, la segunda es: Servir con amor a quien te necesita.

Ella es de la edad de mi madre, del mismo año y del mismo mes. Mi madre le ha enseñado el mundo a cinco hijos, Ella ha servido con pasión a una comunidad en el semidesierto mexicano, y se ha encargado desde que era una adolescente de su madre paralítica. En veinte años que tenemos de ser amigos, siempre la he visto sonriente, nunca se ha quejado de su exhaustiva labor social y familiar.

Ha sido una promotora ímproba de su comunidad, lo mismo se trate de instalar un humilde centro médico, construir una escuela, levantar una Iglesia... y todo hecho con discreción, en silencio.

Con mucha frecuencia pienso en ella, es muy afortunada, nunca ha tenido dudas sobre el sentido de su vida, tarea tan difícil para cualquier ser humano: justificar la existencia.

Cuando viene a mi mente la puedo ver en las tardes sabatinas dirigiéndose en medio de cactus y huizaches, bañada por un sol cobrizo, seguramente se reunirá con los jóvenes de su comunicad, tocará su guitarra y comenzará a planear con ellos cual es el paso siguiente para su comunidad.

No hay comentarios: