miércoles, 12 de enero de 2022

ELLOS DICEN, YO DIGO


"Tengo la lámpara en mi habitación, quiero llevártela, es tuya", dijo ella; "Quiero estar en tu habitación, eres mía", dije yo.


"No se han cumplido mis sueños", dijo él; "No te vuelvas a dormir", dije yo.
 
"Tengo unos días muy difíciles", dijo ella; "Y tienes también un gran corazón", dije yo.

"Me quiero morir", dijo el; "No puedes, aun no conoces Barcelona", dije yo.

"He entrado Zara", dijo; "¿No habrás comprado?", dije yo.

"No encuentro las palabras correctas", dijo; "No las hay", dije yo.

"Todo me parece bonito" dijo él, "Tienes que leer más" dije yo.

"No puedo más", dijo ella; "Guarda un poco de locura para la menopausia", dije yo.

"¿Tienes todo?, ¿No olvidas nada?", dijo; "Ok, Ok, ya me voy", dije yo.

"He perdido la cabeza", dijo él; "Nunca la has necesitado", dije yo.

"Pues mira, las cosas me van muy bien, creo que tengo un mundo casi perfecto", dijo; "Tienes razón, porque empiezas a aburrirme", dije yo.

"He tenido mucho miedo", dijo ella; "Ahora estás a salvo", dije yo.

"Los ricos también lloran", dijo el culebrón; "Los pobres lloran más", dije yo.

"Empezaré a drogarme", dijo él; "Entiendo que no te han invitado a muchas fiestas", dije yo.

"España se va a la mierda, me voy a ir a otro sitio"; dijo él; "¿tienes acciones en la bolsa?, no ¿verdad?, entonces ¿de que te preocupas?", dije yo.

"Soy un caballero ante una encrucijada", dijo él; "Permanece caballero", dije yo.

"Sabes lo que ha pasado?" Dijo ella, "Oh, dios mio" dijo yo.

martes, 4 de enero de 2022

EL DOLOR ES INEVITABLE, EL SUFRIMIENTO NUESTRA RESISTENCIA

Cuando trato a un niño o a un adolescente triste, intento llevarlo a tres terrenos, no siempre diferenciados: Que me describa la situación que está viviendo (es más fácil que con un un adulto, los adultos suelen evaluar, no describir).
Que me diga que siente.
Que me explique que necesita.
Sólo así podrá pedir cosas concretas y posibles. Es un breve resumen de como aplico la Comunicación no violenta de Rosenberg en adolescentes y niños.

Se que parece difícil pero con la actitud terapéutica correcta, con un buen entrenamiento se consigue y es mucho más fácil en un niño que en un adulto.  Esto por supuesto también es aplicable a un adulto, a cualquier persona a quien le está pasando algo difícil, más que preguntarle ¿Qué te pasa? debemos ayudarle a que DESCRIBA lo que siente y donde lo siente, en que parte de su cuerpo. Los niños muy pequeños cando se hacen daño, no saben decirte donde les duele, porque les duele TODO SU SER. Cuando le ayudas a un adulto a que identifique corporalmente lo que siente, esa atención le permite dejar el sufrimiento y centrarse simplemente en el dolor. El dolor es lo que ocurre independientemente de que te guste o no, el sufrimiento es tu resistencia, tu fricción con aquello que está ocurriendo. Cuando una persona puede describir lo que siente, entonces el paso siguiente es relativamente fácil: poder expresar lo que necesita. Decía Rosenberg que la violencia proviene de una necesidad no manifestada.

Este arte terapéutico, también se puede aplicar  a eventos
dolorosos del pasado, solemos recordar muy poco del hecho real que nos ha llevado a tener una actitud de sufrimiento e incluso un síntoma, y cuando sabemos algo, solemos tener un discurso sólido que no siempre es beneficioso a nivel terapéutico. Esos pasajes de nuestra vida se pueden revisar con estas interrogantes: ¿Qué sentía yo en ese momento?, ¿Qué necesitaba?, ¿Qué hubiera pedido?.

Últimamente está muy extendida la idea errónea de que "Las emociones te enferman", EN ABSOLUTO, cuando tu tienes un problema o un SHOCK, AL MISMO TIEMPO se despierta una emoción, se desarrolla un proceso corporal y hay cambios neurológicos, LAS EMOCIONES NO TE ENFERMAN, no hacerte cargo de ellas, no saberlas "respirar", no atenderlas, etc., si, eso si te enferma, porque tener emociones, sentir cosas es inherente al hecho de estar vivos.

Describir el dolor, conectar con el sentimiento que ese dolor te despierta, saber que necesidad había y hay detrás de ese dolor, asentir a ese dolor, porque ocurrirá independientemente de que te guste o no, y cuando has conectado con eso, podrás hacer una petición concreta, y quien te puede ayudar sabrá que puede hacer por ti dentro de las cosas posibles.

jueves, 15 de julio de 2021

¿MALA SUERTE?, ¿BUENA SUERTE? LA IMPERMANENCIA

Saber relativizar es una de las actitudes que nos permiten en la medida de lo posible surfear nuestra vida con cierta libertad espiritual. Relativizar es observar la realidad con unos aspectos que nos permitan atenuar su importancia, en inglés, “RELATIVE” es un familiar, me gusta jugar con esta sutileza del lenguaje, relativizar consiste también en hacerte “hermano”, un familiar de la realidad, saber flexibilizarte ante lo que ocurre.

¿Cómo vamos a enfocar una realidad cambiante con la mente rígida? Krishnamurti

Para poder relativizar necesitamos ser conscientes de que todo cambia, todo es transitorio, una de las características de la existencia es “NO PERMANECER”.
Todo lo que amo, atesoro, todo lo que tiene un gran valor para mí, este momento familiar, esta relación, este trabajo tan estupendo, esta salud de hierro… puede desaparecer en un instante.
Este dolor, esta dificultad, esta persona cuya presencia me agobia, esta situación tan absurda, no será para siempre.
La naturaleza, con la circularidad de las estaciones nos pone de manifiesto la impermanencia, la vida con sus constantes nacimientos y muertes, nos coloca en un contexto superior donde lo que está vivo y lo que está muerto para nuestros ojos son lo mismo, o pertenecen a una realidad mayor.

“Las cosas surgen y él deja que vengan;
La cosas desparecen y él deja que partan.
El maestro tiene, pero no posee;
actúa, mas no espera nada”
(Tao)

Nuestra mente tiende a juzgar todo aquello que nos sucede, y si lo que ocurre nos gusta, nos apegamos y nos identificamos con él: nuestra imagen, nuestros éxitos, nuestras posesiones, nuestras vacaciones, etc. Por el contrario, cuando lo que ocurre no nos gusta entonces empezamos una resistencia que generalmente nos genera dolor.
Todas las culturas tienen narraciones que relativizan las situaciones humanas, hoy quiero compartir una narración de la cultura China.

"Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: '¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?' Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: '¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?'
Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: '¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?' Unas semanas más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?