“Muy doloroso no es” dije yo atenuando mi retórica, al mismo tiempo
que ejercía toda la parsimonia fingida de que era capaz, para que mi
cara no me delatara.
“¿Qué harías tu en mi lugar? Dijo él, “No es muy poco lo que yo llevo, como para que me haga cargo de lo tuyo”.
Sorbí lentamente mi café, y antes del último sorbido nuestra amistad había terminado.
miércoles, 11 de octubre de 2017
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