lunes, 8 de abril de 2013

LE LLORAMOS A LAS ROCÍOS.


Dr. Quixot, no podía dormir.
Pasé una hora imponiéndome a mi misma las manos, me gustaba la imagen (difícil de describir de manera literaria) porque acostumbrada a imponerme culpas y obligaciones por fin me imponía a mi misma la energía universal, pero no funcionó.
La lectura de “Mientras Agonizo” de Faulkner me puso aún más nerviosa, vaya recomendaciones que me haces.

Probé de adormecerme con la televisión y lo único que conseguí fue llorar junto con el pueblo por la muerte de Sara Montiel. Hacían una especie de remembranza sobre su vida y su muerte, y como le lloraba mucha gente.

Entonces recordé que mi vecina me había confesado que lloró más cuando se le murió su gata que cuando se murió su madre, y reflexioné en el hecho de que los funerales se han convertido en algo sobrio y elegante, a veces pienso que llegaremos a beber cava y escuchar música de cámara en vivo mientras sonreímos con la justeza de quien controla la vida, ya le dejaremos al pueblo las lágrimas y los dramas, pero lo cierto es que yo me emocioné y hasta un trocito de música de la Rocío Dúrcal canté.

Tengo Insomnio Dr. Quixot, pero ya es otro día, yo seguiré con mi ritmo elegante por la vida, no habrá llantos ni risas desmedidas, y mientras tu secretaria me da hora, compraré para mi insomnio una botella de tequila.

Y que descanse en paz Sara, Rocío y Rocío.
 
Águeda del Castell

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