jueves, 5 de mayo de 2011

EVOLUCIONAR



El país publicaba recientemente un artículo de Borja Vilaseca afirmando que las casualidades no existen, y destacaba una frase de Gregory Norris-Cernetto: “El caos es el orden que todavía no comprendemos”, también reflexionaba ampliamente sobre la inutilidad de preguntarse de manera constante respecto al “Por que” de las cosas, e invitaba a preguntarnos más bien, ¿Para qué? Ocurren las cosas.
Hago este mini resumen del artículo porque estoy totalmente de acuerdo, tengo la creencia de que hay un orden que nos es desconocido, no se puede demostrar, al menos no del todo, pues físicos de una y otra línea mantienen querellas similares a las que sostenían los escolásticos en la edad media, por el momento, pensar que hay un “orden” en todo lo que llamamos realidad, quedará en el apartado de nuestras creencias.
He afirmado recientemente que estoy convencido de que se aprende mucho más con la felicidad que con el sufrimiento, pero debes estar despierto y atento; porque si estás dormido entonces vendrá el dolor a despertarte y enseñarte. Pero cuando llega el dolor como una sombra inevitable, como cuando llega la noche sobre la tierra sin que esta pueda defenderse, entonces resulta más práctico dejar de preguntarse el ¿porqué? De las cosas, y dar un paso adelante intentando mirar el ¿para qué?, El ¿porqué? Nos hace narcisistas, el ¿para qué? Nos hace responsables, pues nos invita a mirar las circunstancias adversas como una oportunidad de aprendizaje, de cambio, de evolución.

2 comentarios:

podi dijo...

Yo también leí dicho artículo y aunque me lo enviaron por el tema de las sincronicidades (el meu "univers lligat"), lo que más me llamó la atención fue lo del "mejor ¿para qué? que ¿porqué?"
Muy interesante (y positivo).

podi-.

Fran Rueda dijo...

Es como cuando éramos niños, si no aprendías con el premio, tenías que aprender con el castigo. Yo también estoy de acuerdo en eso. Incluso iría más allà. Creo que de todo, absolutamente de todo, se puede aprender algo, tan sólo hay que tener la mente abierta.

El mundo te habla, sólo hace falta escucharlo.

Un besote, majete.