Según la teoría de Eric Berne tenemos tres estados del YO: El niño, el
padre y el adulto. La gestión de cada uno de esos aspectos tiene como resultado
la manera como nos comunicamos. Al niño le necesitamos porque gracias a él
somos creativos, espontáneos, nos divertimos, etc. El padre es importante
porque es el imperativo que nos permite saber en automático lo que se ha de
hacer y lo que no, el adulto es el contacto con la realidad y un buen
equilibrador del niño y del padre enfermos.
Si alguien pregunta ¿Has visto mi reloj?, está haciendo una pregunta de
adulto a adulto, el adulto simplemente responde, en cambio si la respuesta
fuera desde el PADRE diría "Tu siempre pierdes las cosas", si la
respuesta fuera desde el niño "A mi siempre me culpas de todo", y así
es como comienzan los problemas de comunicación.
NIÑO. - Es la parte más valiosa de la personalidad, a nuestro niño debemos el
encanto, el placer, el impulso creador; Nuestro Niño es la parte de nuestra
personalidad que nos aporta, si lo tratamos adecuadamente, la espontaneidad, la
creatividad, el entusiasmo, la habilidad, el afecto natural, la vivacidad, ...
de cuando éramos niños. También puede ser una manifestación de nuestra
personalidad atemorizada, vergonzosa, malhumorada, exigente, desconsiderada, e
incluso cruel, ... como lo éramos de niños a veces. Es la parte más genuina de
nosotros mismos y permanece en nosotros desde el nacimiento hasta la muerte.
Expresiones: ¡Yupi!, ¡Que guay!, ¡Fantástico!, La he fastidiado..., No sé qué más decir,
Esto funciona.., ¿Vale...?, ¡Jo!, Que rollo... ¿Cuál me combina mejor?
Tonos de voz: Variable, o retraído y débil, o brillante y excitado.
Gestos: Bufar, hacer la burla, gesticular, retorcerse las manos,
rascarse, mover la punta del pie, retorcerse un cabello, repiquetear en la
mesa, manosear un lápiz, dibujar durante una reunión, bailar,...
Sensaciones: Nerviosismo, bienestar, picor, palpitación del
corazón, lágrimas, risas, rubor o palidez repentina, temblor,...
Actitudes corporales: Las piernas recogidas bajo la silla, los pies
en la mesa, desaliñado, desplomado, hombros contraídos, sacar el pecho,
agitado, contraído, caluroso, gracioso, simpático, deprimido,...
Miradas: Moviendo los ojos a derecha o a izquierda, los ojos
bajados, suplicantes, sonrientes, cómplices,...
PADRE. – Es la parte de nuestra personalidad que
incluye una serie de sentimientos, actitudes y pautas de conducta que se
asemejan a los de una figura parental, es “lo que se ha de hacer”.
Todos hemos tenido padres o hemos sido criados por personas que hicieron para
nosotros de padres y que han tenido para nosotros, en la infancia, adolescencia
y algunas veces más tarde, una gran influencia. En la actualidad, algunas veces
nos percibimos a nosotros mismos pensando, sintiendo, hablando o comportándonos
como alguna de esas figuras parentales cuando estamos solos, pero sobre todo en
nuestras relaciones con algunas otras personas.
El Padre es, en nuestra memoria, nuestro banco de datos interiorizado, nuestra
certeza sobre lo que se debe hacer en la vida
EXPRESIONES- usa frases estereotipadas, refranes, clichés,
- da órdenes,
- usa adjetivos calificativos,
- hace juicios de valor,...como lo hacía alguna de nuestras figuras
parentales.
Ejemplos: “El que manda, manda; aunque mande mal”, “Si no sabes hacer
las cosas bien, no las hagas”, “Hazlo así”, “Eso no se hace”, “Siempre...”, “El
asunto es…”, “Jamás...”, “Lo que hace falta es...”, “Porque lo digo yo, y
punto”, “Esto es ridículo”, “¡Tonto!”, “¡Inmaduro!”, “¡Infantil!”, “No haces
nunca nada bien”, etc.
Tono de voz: En general fuerte, como puntualizando o bien
envolvente...
Gestos: Apuntar con el índice, sacudir la cabeza de un lado para otro,
aprobar con la cabeza, hacer un guiño, estrechar a alguien en los brazos, dar
una palmada en la espalda...
Actitudes corporales: Manos sobre las caderas, mirar de arriba abajo,
cruzar los brazos sobre el pecho, meter la barbilla entre la mano, extender los
brazos...
Expresiones faciales: Fruncir las cejas, expresión de simpatía o de
altivez, apretar los labios, elevar las cejas, elevar los brazos al cielo...
Las miradas: Son intensas, amenazan o envuelven o apoyan o
culpabilizan o miran desde arriba...
ADULTO. - Es la parte de nuestra personalidad caracterizada por una serie
autónoma de sentimientos, actitudes y pautas de conducta adaptadas a la
realidad actual.
COMO DISTINGUIR EL ADULTO EN ACCIÓN
Cuando se hace cargo de la personalidad el Adulto de la persona, esta se
comporta de una manera autónoma y pertinente a la situación aquí y ahora.
La serenidad dentro de la emoción, la escucha atenta, el uso de preguntas que
buscan información, una mirada directa, etc. son algunos de los indicadores del
Adulto.
Se manifiesta hacia fuera con palabras y frases que expresan hechos, datos
internos y externos, con preguntas y respuestas con intención directa y clara,
con valoraciones objetivas basadas en datos. Con acciones efectivas y
pertinentes para resolver los problemas usando los datos y recursos de la
situación. Con expresión de sentires auténticos relacionados con los estímulos
y relaciones de la situación presente.
Usa palabras y frases como: “¿Preparado?... ¡Ahora!”, “¿Dónde pongo esto?”,
“Aquí”, “¿Quién, qué, dónde, cuándo, cómo, por qué, para qué?”, “¿Has tomado
una decisión?”, “¿Qué esperas de mí?”, “¿Cuáles son los medios de que
dispones?”, “No estoy de acuerdo”, “Esta es mi opinión... , pero no es más que
mi opinión”, “Estas son las ventajas y los inconvenientes”, "Me siento
triste (contento, enfadado, asustado,…) cuando dices (haces) eso"...
Actitudes corporales: Relajado pero atento, cabeza derecha, mirada
discreta, voz calmada, las piernas puestas en el suelo, los brazos abiertos,...
Hay que empezar por señalar que una persona se relaciona con los demás
desde tres estados distintos de su personalidad: padre, adulto o niño.
Una persona se encuentra en su PADRE cuando juzga,
aprueba, felicita, critica o recrimina. Se puede hablar de Padre nutritivo (“es
lo que te conviene”) o de Padre coercitivo (“si no lo haces así ya sabes que te
castigo”).
Es el resultado de las influencias externas sobre su personalidad.
Reproduce especialmente las conductas y criterios de sus progenitores en los
primeros años de su vida, cuando aquellos eran todopoderosos.
Se encuentra en su ADULTO cuando se informa, estudia,
reflexiona, trabaja o informa a los demás.
Es la parte de la personalidad que se ha formado aprendiendo de las propias
experiencias. Además, procesa objetivamente, como un ordenador, la información
que recibe, calculando sus posibilidades de ser ciertas sobre la base de su
anterior experiencia.
Se encuentra finalmente en su NIÑO cuando ríe y cuando
llora, cuando se alegra o se entristece. Existen dos formas de reaccionar: como
Niño conformista, aceptando sumiso la norma, o como Niño rebelde, rechazándola.
Es la parte de la personalidad que se construye primero, a base de
sensaciones y sentimientos. Se manifiesta con las mismas expresiones que cuando
tenía tres, cinco o siete años. Se podría decir que actúa espontáneamente.
NECESITAMOS LOS TRES ESTADOS. Pero cuando observamos a una persona, no la vemos
en su totalidad, sólo podemos ver el estado de su yo en el que se encuentra en
ese momento. Por sus palabras o sus gestos se podrá descubrir en qué estado se
encuentra, y es posible pasar rápidamente de un estado a otro. Los tres
aspectos de la personalidad tienen un alto valor para la supervivencia. Todos
ellos tienen derecho a igual respeto y a un lugar legítimo en una vida completa
y productiva.
El estado de PADRE capacita al individuo para actuar como padre o madre de
sus hijos. Pero, además, permite que muchas cosas triviales y rutinarias se
hagan ahorrando energía y tiempo, sin intervención del Adulto, sencillamente
“porque es así como deben hacerse”.
Desde el estado de ADULTO se analizan objetivamente las probabilidades de
supervivencia en este mundo adverso y se establecen las pautas racionales de
conducta. El Adulto regula las actividades del Padre y del Niño.
En el estado de NIÑO residen la intuición, la creatividad, el impulso de placer.
Puede llegar a ser la parte más valiosa de la personalidad, aunque si el Niño
resulta confuso y malsano, las consecuencias pueden ser funestas.
LAS TRANSACCIONES
El Análisis Transaccional estudia el intercambio de transacciones entre dos
personas. Por un lado, se produce un estímulo y por el otro, una respuesta.
Normalmente se tiende a proceder en cadena, de forma que la respuesta es a su
vez estímulo para una respuesta del otro.
Cada transacción se produce desde un determinado estado de la personalidad.
La simple enumeración de los tipos de transacciones posibles resulta ya muy
ilustrativa.
Transacciones complementarias y paralelas se dan cuando las dos personas se
encuentran en el mismo estado de su personalidad. Son las transacciones más positivas
y representan una cómoda y fluida comunicación. Ambas personas hablan el mismo
lenguaje.
transacciones complementarias y oblicuas, en las que una persona se encuentra en su Padre y la
otra en su Niño. No son conflictivas y pueden ocasionalmente ser incluso
satisfactorias. Pero si se instalan permanentemente, la ausencia de relaciones
Adulto-Adulto o Niño-Niño sería fuente de insatisfacciones
- “No
vayas a llegar tarde” - “Vaaaaleeee”
- “¿Cuál
me pongo? -“Ponte la corbata de rayas.
Transacciones cruzadas, son las conflictivas y suelen terminar en una ruptura
de la comunicación.
Hay muchas mas tipos de transacciones, pero es un buen inicio saber distinguir que parte de nuestra personalidad está en acción en los diferentes momentos de nuestro día y de nuestra vida.