viernes, 13 de marzo de 2026

REFLEXIONES SOBRE LA TERAPIA


Una terapia te permite quedarte a solas con tus monstruos y no salir corriendo.

La terapia es un proceso profundo que generalmente se inicia en un momento crítico, en ese momento difícil es importante aliviar y sostener, pero el objetivo de la terapia no es conseguir un alivio en cada sesión, el objetivo es transformar una dificultad y a veces una manera de vivir. Para ello, es necesario iluminar algunas sombras, algo que puede ser doloroso y difícil, pero necesario para poder resignificar.

Una terapia o una cita médica sólo tiene sentido cuando la persona que tomará el tratamiento tiene un verdadero deseo, cuando alguien acude por la sugerencia de otro y no por deseo propio, se vuelve un escenario difícil para ayudar, pues la persona que ha accedido puede ser que tenga el discurso "Ya te hice el favor de estar aquí, ahora cúrame", para que una intervención terapéutica tenga resultado debe venir de un adulto que se quiere comprometer.

A menudo se tiene la creencia errónea de que ir a terapia es simplemente ir a “hablar con alguien”, pero va mucho más allá de la necesidad humana de ser escuchado.

En un mundo que se acelera cada vez más, que exige rendimiento y respuestas rápidas, la palabra se suele quedar sin lugar, y una terapia crea justamente ese espacio – tiempo donde alguien puede decir lo que no ha podido decir en ningún otro lado, ninguna vez en su vida.

El terapeuta no da consejos ni soluciones rápidas, ofrece algo más difícil y valioso, una escucha que permite a la persona encontrar su propia verdad.

La terapia es un lugar donde la palabra deja de ser ruido y vuelve a tener un sentido profundamente humanista, para poder surfear la vida con consciencia, con dignidad, y probablemente con alegría.