
La convivencia entre los seres humanos es todo un arte, es fácil proyectar con los amigos o con la pareja todas las emociones ya conocidas desde nuestra infancia, y lo que es peor: muchas veces le pedimos –inconscientemente- a los otros lo que en realidad no nos puede dar nadie.
Ser impecables con nuestras palabras y tener actitudes amables con los que nos rodean, no siempre es fácil, pero sin duda cuidar al otro y a su dignidad es una señal de respeto.
Recuerdo un trocito del libro “Todo está iluminado” de Jonathan Safran Foer:
" Nadie pronuncio jamás un insulto, ni levantó un dedo contra el otro. Aun más, no se pronunció jamás una palabra de enojo y nunca se negó nada. Y más aún : Jamás se pronunció una sola palabra de desamor, y todo fue acumulándose como prueba de que las cosas PUEDEN SER ASI, que no tienen porque ser de otro modo; si no hay amor en el mundo, nosotros crearemos un mundo nuevo y lo rodearemos de altos muros, y lo llenaremos de muebles rojos y suaves.......................... Amame, porque el amor no existe, y yo ya he intentado todo lo que si existe "
Estamos empezando la semana ANIMO.
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