lunes, 10 de octubre de 2016

CONDICIONES DEL PÁJARO SOLITARIO



San Juan de la Cruz, utiliza la alegoría del pájaro para dar las directrices de lo que podríamos llamar un Místico. Tales condiciones son muy difíciles para la cultura secular, la de su tiempo y la de nuestro tiempo. Sin embargo, son muchas las personas que últimamente están interesadas en el silencio, abdican –aunque sea transitoriamente- del ruido externo, intentan alejarse aunque sea por unos momentos de las grandes condicionantes que tenemos como personas incrustadas en un tiempo y un espacio concreto. Tanto en la época de San Juan de la Cruz como en la nuestra, hay “Pájaros solitarios”: por un lado místicos que han hecho una opción de vida contemplativa, y por otro lado, personas que intentamos conectar con lo más íntimo del ser, una experiencia que necesariamente se vive en solitario y que para llegar a ella, las cinco condiciones de San Juan de la Cruz siguen siendo una buena guía.

Intentaré explicar con sencillez mi manera de entender esas cinco condiciones.

  • Primera, SE PONEN EN LO MÁS ALTO, el anhelo del místico y el anhelo del hombre que ha descubierto el silencio es llegar a lo alto, llegar a lo verdadero, a lo que encontramos por encima de todas las cosas transitorias.
  • Segunda, TIENEN EL PICO ORIENTADO HACIA DONDE VIENE EL AIRE, San Juan de la Cruz es un monje católico, y seguramente se refiere a Dios como fuente del aire. El hombre de nuestro tiempo cuando está en silencio mientras nada, cuando está meditando, en el momento que camina “conscientemente”, etc. conecta con lo que queda una vez que se han derribado todos los ruidos, y entonces se queda con el silencio de donde viene el “aire”, lo que da vida, lo que permite “Despertar”
  • Tercera, NO SUFRE COMPAÑÍA, sabe estar en soledad de todas las cosas, sabe desnudarse de todas ellas. En inglés, "solo" se dice “Alone”, es decir TODO – UNO “All-One”, el pájaro solitario es en la soledad en la que conecta con el todo.
  • Cuarta, NO TIENE COLOR DETERMINADO. Es decir, es capaz de superar toda la programación cultural de que hemos sido objeto, algo difícil porque justamente la cultura es nuestro sistema operativo, sin embargo, tanto el místico como el hombre de la calle, que ama el silencio y que intenta despertar, intenta superar el juicio, estar en el desapego.
  • Quinta, CANTA SUAVEMENTE. San Juan de la Cruz entiende que el místico que canta su amor a Dios lo hace con suavidad. En este punto me gusta contrastar el éxtasis, con el vértigo; el éxtasis verdadero es un estado de plenitud máxima: Pensar, sentir, entender y hacer están armónicamente integrados, y no es necesariamente estridente y afectado. Quizás muchos momentos a los que llamamos éxtasis, en realidad eran un mareo, un vértigo.

En un mundo de ruido personal y colectivo, es fascinante ver de vez en cuando a pájaros solitarios.



martes, 4 de octubre de 2016

VOCACIÓN DE VIDA, VOCACIÓN DE SERVICIO Y REALIZACIÓN PERSONAL.

La sintonía con la vocación es un arte, porque se mezcla lo que la vida ya te ha dado de talento con lo que vas aprendiendo, construyendo y necesitando. La sociedad nos impulsa a que descubramos la vocación en la que nos "realizamos", y luego nos encorseta a todos en modelos rígidos y homogéneos.
Se habla poco de la vocación de servicio, y mucho menos de la vocación de vida, y allí va mucha gente perdida buscando la "realización personal" sin ponerse a pensar que quizás construyendo la vocación de servicio y poniéndose en coherencia con la vocación de vida, todo tendrá más sentido que si simplemente busca la "autorrealización".
Una de las personas que más he admirado encontró su vocación de realización, su vocación de servicio y su vocación de vida a los 53 años. Podría haber tenido 70, nunca es tarde para ser coherente.

viernes, 30 de septiembre de 2016

DARWIN Y KROPOTKIN; COMPETITIVIDAD Y ALTRUISMO

En términos generales, la teoría de la evolución de Darwin, al menos en los descubrimientos adicionales de la genética moderna, nos ofrece una explicación coherente de la vida humana sobre la tierra.


Pero cuestionemos un poco la “supervivencia del mejor dotado”; según esta teoría, en las mutaciones aleatorias de los genes, se imponen las que garantizan mayores posibilidades de supervivencia. Para karl Popper sin embargo, la teoría de la evolución no es una teoría científica comprobable, sino una teoría metafísica altamente beneficiosa para las investigaciones subsiguientes.


Ante el énfasis Darwiniano en la competitividad de los individuos, Pedro Kropotkin añade la cooperación y el altruismo como factores evolutivos.


La abeja picará aunque esto le suponga la muerte con tal de proteger a la colmena; la cotorra árabe arriesga su seguridad para advertir al resto de la parvada de un ataque; las aves emigran en grupo antes que luchar entre ellas cuando hay escasez de alimentos; y entre los seres humanos, aunque hace menos ruido que la agresión, también vemos la compasión, la cooperación y el altruismo.


La biología moderna admite únicamente la competitividad como principio operativo fundamental y sólo la agresividad como tendencia fundamental de los seres vivos; pero la cooperación también es un principio operativo, y el altruismo y la compasión son también rasgos del desarrollo de los seres vivos.


El mundo se obsesiona con una física del siglo XVII (Newton), con un pensamiento racionalista causa-efecto (Descartes) y una genética por demás pragmática, materialista e inmediatista. Y el ser humano no cabe por entero en esas teorías.

jueves, 15 de septiembre de 2016

MATICES DE LA ALEGRÍA



Hay alegrías que provienen de una victoria, hay alegrías en las que tienes la sensación de haberte sacado la lotería, la vida te ha acariciado sin haber hecho nada. Son alegrías que disfrutas sabiendo que no te hacen evolucionar. Las alegrías que te despiertan son aquellas en las que encuentras algo que buscaste con mucha pesadumbre, cuando recuperas algo muy valioso que habías perdido, cuando encuentras una fotografía o una persona que te recuerda lo feliz que has sido, o que simplemente tu vida ha tenido sentido.
Hay la alegría de que ocurre lo que deseas, pasa lo que has planeado, aparece lo que anhelabas, y también existe la alegría como actitud vital.

martes, 6 de septiembre de 2016

LAS CUATRO ESTACIONES

 


En el circuito de la vida orgánica hay primavera, verano, otoño e invierno; es fascinante constatar que todos los aspectos de la vida y todo tipo de relación generalmente pasa por este circuito. El conjunto de nuestra vida está marcado por ese origen efervescente y primaveral; por el verano en su máxima pasión y plenitud; por el otoño con la recolección de los frutos de nuestra vida y por el invierno en el cual nos preparamos a consciencia para volver a la tierra y permitir que otra cosa surja a partir de nuestra culminación. Cada estación tiene su sentido, es importante estar en consonancia con la estación que nos toca vivir.
Las cuatro estaciones también pueden ser aplicadas a trozos y aspectos de nuestra vida: nuestro trabajo, nuestra pareja, nuestras amistades, nuestros proyectos, etc.
Alguien que se acaba de enamorar, está en la primavera de su relación, llegará la plenitud, la serenidad y la culminación... a menos que vengan otras primaveras. Una persona que se acaba de casar está en la primavera de su vida matrimonial, llegará el verano con su epifanía en forma de proyectos o hijos, los hijos por un lado son el verano del ciclo completo de su relación matrimonial, y al mismo tiempo, la primavera de un trozo de su relación sentimental, pues nuestras relaciones con las personas tienen un ciclo en general y varios ciclos intermedios. Una pareja que tiene hijos, que los ven crecer y quizás luego marcharse de casa, entrarán al otoño y al invierno, pero la vida les ofrecerá experiencias, algunas sutiles y otras intensas por ejemplo los nietos que les permitirá experimentar nuevas primaveras esplendiendo en ocaso.
Nuestro trabajo también tiene su primavera, su verano, su otoño y debemos ser capaces de estar atentos al invierno laboral, solamente otras primaveras permitirán que permanezcamos entusiasmados con nuestro trabajo: un proyecto nuevo, una movilidad, un aumento salarial, etc. de lo contrario, hay que plantearse un cambio en la manera como nos relacionamos con nuestro trabajo, o quizás debamos ser valientes, abandonar la zona de confort y buscar un nuevo trabajo.

Nuestra relación con la ciudad en la que vivimos también está marcada por el circuito de la vida orgánica, debemos ser capaces de percibir en que momento vital estamos respecto de la ciudad que nos da un sitio para vivir, y si es necesario provocar una primavera, de lo contrario estaremos viviendo un largo y sórdido invierno.
Las cuatro estaciones permean todo lo que hay sobre la tierra, incluso una fiesta tiene sus cuatro estaciones. Hay a quien le gusta participar sólo del verano festivo, no les gusta construir la fiesta, ni recoger lo que quedó… acabarán excluidos de la “fiesta”. En la fiesta de la primavera y el verano, es decir en la juventud, tienes decenas de vinos para elegir, y a veces no tienes el gusto entrenado; en el otoño, es decir en la madurez, tienes pocas botellas que valoras y disfrutas en pequeños sorbos; en el invierno aprendes a tomar y darle sitio a lo que no ha podido ser, a lo que ha quedado fuera, y eso también tiene su belleza y sentido.
La metáfora de las cuatro estaciones, nos permite relativizar todo, todo es un continuum, nada está desconectado. Es una cura para el narcicismo y para la insignificancia al mismo tiempo, somos lo que fuimos y somos lo que seremos. La rueda del tiempo es la protagonista, la vida es la protagonista, y como dice Blanca Varela: “La vida es una noticia conmovedora”, conmovedora en ilusión de la primavera, en la pasión del verano, en la riqueza del otoño y en la sabiduría del invierno.
Es momento de reflexionar en que estación de la vida te encuentras respecto de tu trabajo, de tus relaciones, de la ciudad en que vives, etc.