martes, 11 de noviembre de 2008

Pasion Literaria


A veces la lectura me hipnotiza y recuerdo con mucho afecto algunos momentos de mis libros preferidos: el estado hipnótico en el que me dejó “Siddartha” de Herman Hess, re leer en una cola de extranjería y de un tirón “Cien años de soledad”, apropiarme de todos los reproches de Wilde en su libro “De profundis”, etc. y mi pasión por la lectura se hace cómplice de mi poco dormir, pues a veces soy capaz de despertarme de madrugada a continuar un libro.

Hace días me regalaron algunos libros entre los que destaca: “Absalón, Absalón” de Faulkner y “Tokio Blues” de Murakami. Empecé ambos a un tiempo, la edición de “Absalón Absalón” en papel satinado de lujo me resultaba agradable al simple tacto ya no digamos el universo Faulkner, quizás porque “Tokio Blues” lo tenía pendiente, decidí llevarlo al viaje de Edimburgo y aprovechar las largas horas de trayecto Barcelona – Girona; Glasgow – Edimburgo, más el trayecto aéreo.

A medida que avanzaba en la lectura una dulce sensación de soledad me invadió y me embarqué junto al protagonista en el viaje que desde mi punto de vista es el más peligroso y fascinante de todos: las relaciones humanas, teñidas de amistad, amor, sexo, locura, soledad, familia... y en un mundo que me parece tan distante: Japón.

Murakami escribe una oda hipnótica a la soledad y a la música; al triste juego del sexo y a la locura...

En este estado hipnótico recorrí las viejas calles de Edimburgo la tarde que pude pasear en solitario, esa tarde me aferré a la sensación de ausencia, la perfecta combinación de viento y frío ayudaban a ver aún más distante mi adolescencia y el mundo que me rodeaba cuando empecé a leer, esa sensación se extendió incluso a mi vida en Barcelona, es decir me sentía desconectado de la ciudad y me alegraba porque de vez en cuando vale la pena ver lo que amas con un poco de distancia.
Duró poco la sensación, mientras me regodeaba en la nostalgia encima de un puente de Edimburgo una mano tocó mi espalda, y me dijo "Hola Vicente, ¿Que haces aqui?".
El mundo global no deja espacio para la hipnosis ni para la nostalgia, aún y así agradezco a quienes me regalaron TOKIO BLUES.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Postal de Edimburgo


Estimado Miguel:


Te escribo con alegría desde Edimburgo.


El avión atravesó la lluvia en la maniobra de descenso a cientos de kilómetros por hora, la tenue luz del motor del avión coadyuvaba a tener la sensación de atravesar un mar o un huracán.


Edimburgo es nostálgica en si misma, o quizás soy un tácito nostálgico al que las piedras lo remontan con facilidad a los años ya vividos. Lo cierto es que encontrar por casualidad la tumba de David Hume, me transportó a nuestros prístinos años de estudiantes de filosofía.


Encontrarse con el espíritu de David Hume, aquel pensador que deseaba un conocimiento fidedigno mediante la correcta conexión de ideas y lo axiomático de la experiencia, fue un bálsamo para cualquier examen respecto de mi pasado veleidoso en lo vocacional, y pude sentir en mi piel la dulce sensación de la terrible y buena competición que hubo en aquel grupo de férreos estudiantes que nos apasionábamos lo mismo con el empirismo de Locke y de Hume, o con el racionalismo de Spinoza y Leibnitz.


Pero han pasado los años y lo que había anoche por las calles de Edimburgo no se parecía al espíritu tranquilo de la ciudad por la mañana, mucho menos al espíritu disquisitivo de Hume; lo que había era una panda de borrachos gritando por las calles, ellas –la mayoría- con minifaldas y escotes que retaban cualquier espíritu monacal; ellos vestidos de alcohol y camisetas sin mangas, todo ello con un viento intenso, una lluvia tenue y una temperatura de 2 grados centígrados.


Sin duda Edimburgo representa bien el espíritu del norte de Europa: una ciudad hermosa como pocas, una civilización que funciona, un grupo humano que piensa y una vida nocturna que conmociona.


No te he dicho que me he hospedado en un albergue, no ha estado mal la experiencia pero creo que volveré a los hoteles, Facilius est laudare quam ferre paupertatem, vamos que como dice la canción “yo no nací pa pobre, me gusta todo lo bueno”


El Quixot

jueves, 6 de noviembre de 2008

Una secretaria


En mi trabajo el más tonto hace relojes...

Esta frase (o una parecida) la suelo escuchar en boca de nuestras queridas secretarias para referirse al talento que ellas acumulan.

Siempre he dicho que la cara que mejor representa a un centro de trabajo son las secretarias. Hoy cumple años el pivote de nuestro centro de trabajo, una linda chica que lo mismo podría montar un restaurante , una compañía de teatro, un circo, un huerto familiar, una agencia de fiestas, una productora de cine, una galería de arte, una empresa de asesoría económica, etc. pero de momento está con nosotros y nos alegramos por ello, podría enumerar muchas virtudes, me quedo con su alegría, optimismo, eficacia y honestidad.

Sin duda su mayor logro hasta ahora es formar la familia que tiene.

Feliz cumpleaños

FOTO: La cumpleañera y yo en plena fiesta

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Presidente Obama


Uno de los principales valores que tiene el ser humano es su capacidad de adaptarse y evolucionar.

Los Estados Unidos de América son sin duda el punto de referencia del mundo global, de allí el interés que esta larga campaña ha suscitado en todos los rincones del planeta.
Los Estados Unidos son un pueblo poderoso y duele saber que la misma fuerza que emplearon para dar soporte a la Europa de la post guerra, la han empleado para desestabilizar pueblos en América Latina, Asia, Africa y recientemente Irak.

Pero no deja de ser un país que siempre te sorprende.
Barack Obama es el nuevo presidente y con ello el pueblo norteamericano demuestra que es capaz de evolucionar, de adaptarse a los nuevos tiempos.

Demos la bienvenida a la Esperanza y alegrémonos con el mensaje apasionado de Obama.


YES WE CAN

martes, 4 de noviembre de 2008

Suicida



El suicida le dijo al médico que tenía una vida estúpida, que prefería morir.


El médico le interrumpió sorprendido con la bonita camisa que llevaba el suicida “algunos suicidas tienen buen gusto” le dijo, y pensó que tenía razón respecto de su vida estúpida. El suicida había estado dos veces en coma y de ambas lo habían despertado, no se explica para que. Ahora está buscando la manera de lanzarse en el coche hacia un barranco, el médico no se lo recomienda.


Cuando el suicida habla lo hace con un discreto toque hipnótico, como si en realidad estuviera hablando una voz diferente a la suya.


El médico lo escucha, opina, lo medica.....


Y se queda pensando en la lista de cosas que tendría que hacer el suicida antes de morir. Una de ellas leer el Quijote.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Aviones



Hace muchos años que prácticamente todas las noches sueño aviones. Ciertamente el sueño ha ido evolucionando y al principio soñaba que los aviones se estrellaban, y eran muchos los que lo hacían. Con el tiempo el avión era uno solo pero siempre se estrellaba, yo vivía el sueño con una mezcla de excitación y fascinación.


Ya podréis imaginar que no hubo interpretación a la que no recurriera para mi experiencia onírica, de la mano de una terapeuta Gestalt fui vivenciando los sueños en primera persona, es decir narraba el sueño como si yo fuese el avión que se estrellara... de tal guisa que al correr de los meses el avión solo se partía en dos, luego daba un tropezón y casi al cabo de un año de trabajo con el sueño, el avión aterrizaba tranquilamente por las calles de la ciudad.


Hace años que el sueño con los aviones es un sueño tranquilo. Solo un par de veces he vuelto a soñar que el avión se estrella.


Esta noche he tenido un sueño tan real, tan vívido que era más intenso que la realidad, pues un avión de Aeroméxico me hacía aterrizar de manera perfecta en mi país, no lo pienso interpretar, prefiero quedarme con la sensación de ser el avión que cruzaba el aire de la gran ciudad con belleza, con armonía, surcando el viento con complicidad.


FELIZ LUNES

sábado, 1 de noviembre de 2008

Aurelia y el día de los muertos


A la alegre Aurelia de cuarenta y cinco años, le echaron la mala sentencia de morirse pronto, “mire usted tiene un cáncer, y no vivirá más de un año”. Presurosa como era, salió corriendo del aquel consultorio y regresó a su pueblo con la firme decisión de comprarse su ataúd, “Una caja de madera, muy bien acojinada, y tapizada de seda blanca; y ¡lástima que no me la pueda llevar puesta!”

Siguió con sus deberes de cada día y guardó su “caja de muerto” en el cuarto de los triques. Desempolvó su gramola y se puso a cantar.

"Tiene los ojos tan zarcos,
la norteña de mis amores,
que me miro dentro de ellos,
como si fueran destellos,
de las piedras de colores”

Era su canción favorita, era la canción de sus ojos: zarcos como el agua del pozo, como algunos destellos del mar –al que no conoció- virgen perpetua de las de Sabines cuyo rostro “dejó que llegaran arrugas antes que besos”. Ojos verdes y alegres.

El destino quiso que pasara el año que el médico vaticinó, y Aurelia seguía “vivita y cantando” y la que “bien muerta se murió” fue su cuñada Amalia, “en un parto se nos fue con todo y crío”. Generosa como era ¡Le prestó su caja!.

Esta historia se fue repitiendo con el tiempo durante cuarenta años, Aurelia la entrañable, la que se reía y contaba chistes en los funerales, especialmente sobre ella misma, haciendo apuestas y quinielas sobre quien sería el siguiente, era ella la mejor candidata, sin duda... siempre.

Su madre Amaranta, de casi cien años, lloraba con la gente que iba a verla, se lamentaba: “¿quién la iba a cuidar cuando se muriera su hija Aurelia?”. Pero murió antes Amaranta y recibió prestado el hermoso ataúd de madera con tapiz de seda.

¿Cuántos ataúdes le compraron en los 40 años que esperó la muerte? Nunca hacía bien las cuentas, ella convivía con la muerte, la sentía cercana, la sentía amiga –sin ser franciscana-.

Los bultos desaparecieron, los sangrados se evaporaron, las fiebres huyeron despavoridas por el mágico efecto de su limpia sonrisa, pero ella conservó su “caja” con la humildad de quien sabe la seguridad de la muerte.

Querida Aurelia, me gustaría comprarme un ataúd, de madera tapizado con seda, para ver si vivo otros cuarenta años.

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En México celebramos el día de los muertos, lo hacemos el 2 de noviembre, en muchos sitios la noche anterior (del 1 al 2) se ponen velas, flores, la comida que más le gustaba al difunto, sus bebidas, se hace una fiesta.
A los mejores amigos se les regala calaveras de dulce con su nombre, pero solo a los que más quieres.
Los mexicanos jugamos con la muerte, la festejamos, la bailamos, es nuestra manera de estar en consonancia con los que ya han marchado. Yo siendo mexicano la miro con respeto, la bailo, la celebro, pero confieso que le tengo miedo.

FELIZ DIA DE LOS MUERTOS,