miércoles, 21 de enero de 2026

 

DESEO LEY Y TRANSGRESIÓN

¿cuál es realmente tu deseo?, ¿cómo se forja el deseo? Lacan decía que "El deseo, es el deseo del otro", entendido no solo como DESEAR AL OTRO: familia, amantes, compañeros, amigos, etc. sino también y sobre todo, nuestro deseo es el resultado de EL DESEO DE OTROS sobre nosotros. 

Hay un orden simbólico que codifica nuestro deseo a través de la ley. Mi deseo no es totalmente mío, es el deseo de mis padres, que me concibieron y me dieron nombre, asignándose un lugar dentro del discurso que me legaron, y, posteriormente, el del medio social más amplio en el que nací, con sus leyes, normas, costumbres culturales y religiosas.

Deseamos a los otros (la fiesta del mundo está afuera) y deseamos lo que el orden previo desea que deseemos.
Aquí surge una fuerza nueva: La transgresión. Buscamos el placer a través de la transgresión 

Richard B. Keys en su ensayo “Entre la ley y la transgresión”, nos comparte algo personal: la severidad de su padre para quien la ley era la base de todo. Luego, en el internado se topó con un profesor aún más severo que su padre:

“En el internado todos los aspectos de la vida estaban regulados: el despertar, el sueño, la tranquilidad, la atención”

Así que empezó a transgredir la ley con pequeñas cosas: esconder objetos, saltar vallas, escabullirse por el bosque, lo cual tenía la consecuencia del castigo, la exhibición y la desvalorización moral delante de los compañeros. Empezó a “gozar” de transgredir la ley, de ser atrapado, de ser castigado y de sentir culpa y vergüenza. Al imponerle la ley, ese vigilante escolar le mostró el camino hacia la transgresión y el “goce”.

Recordemos que el "goce" es esa pulsión que tiene poco de gozosa, implica tensión, dolor y repetición. El “goce” Lacaniano tiene poco de gozoso, pues muchas veces no alivia la tensión, la sostiene; y cuando la alivia, la alivia dentro de un bucle, por ejemplo, el alcoholismo, las conductas sexuales frustrantes repetitivas, la exacerbación de una obsesión, e incluso la transmutación de un deseo original en un síntoma.

Conocer cual es nuestro verdadero deseo y vincularnos con él es un gran propósito en la vida, nuestro deseo está codificado por los deseos de los padres, los mandatos familiares, la impronta cultural y sobre todo por la Ley. La transgresión es un intento de escapar de la ley. 

Es fascinante observar como cada ser humano se ha atrevido o no a transgredir, en qué ha transgredido, cuales transgresiones han sido peligrosas, cuales inocentes y cuales exitosas. Hay personas que transgreden con “gracia” y quizás con suerte, y hay quien transgrede “a lo loco”.

Es un buen camino empezar a reconocer nuestro deseo, para ello hay que conocer la ley (mandatos, expectativas, etc.) que nos ha codificado, conocer también que transgresiones nos hemos permitido y su resultado.

Conocer nuestro verdadero deseo nos permitirá saber si podemos satisfacerlo, y si no es posible, soltarlo con paz, porque muchos seres humanos prefieren MANTENER OCULTO SU DESEO para mantenerlo insatisfecho, para sostener la tensión, para tener cosas para estar entretenidos mientras se mueren. 

“Si la relación del deseo con el objeto no fuera problemática no habría tema para tratar en el análisis. Los hombres, como los animales, se dirigirían a su objeto, y no le darían rodeos a éste. […] es decir, el hombre goza de desear, de ahí la necesidad de mantener el deseo insatisfecho” Lacan.