miércoles, 23 de mayo de 2012

LOS HIJOS PREDILECTOS

La mayoría de mis palabras no son literatura. Al menos no tienen como propósito darle un toque estético a la vida, ¿has intentado embellecer muchas veces con palabras lo de por sí sórdido?, ¿te has dado cuenta de que muchos trozos de nuestra vida son retazos del vituperio del caos, al cual intentamos ordenar con una sintaxis correcta y una adjetivación elegante?, ¡cuánto enardecimiento se precisa para sobrevivir a las múltiples declinaciones que el destino nos hace continuamente!. Escribimos como el niño que se rasca para ser comprobar que existe y que lo que percibe tiene sentido, las palabras escritas son uno de esos blasones que nos permiten hacer frente al hecho de ESTAR AQUÍ. La literatura ordena el caos y yo estoy re- leyendo David Copperfield, el hijo predilecto de Dickens.

1 comentario:

Josu Sein dijo...

Pues siento decirte que tus palabras sí que son literatura...