domingo, 10 de octubre de 2010

PIGMALION EN LA CIUDAD

Pigmalión se ha reencarnado en una mujer Barcelonesa, y esculpe con sus fantasías la estatua perfecta, está convencida que obtendrá un “Galateo” que la amará hasta el fin de los días, si hace falta, le pedirá a Afrodita que le de vida, confía plenamente que la semana sexual conseguida con él vía “solteros on line” es la prueba definitiva de que ese hombre la ama, aunque de momento ni responde sus mensajes, ni la llama.

“Es cuestión de paciencia” piensa, mientras magnifica los atributos del objeto de su amor. No está enamorada de la persona, está enamorada de la imagen que se ha formado de la persona, imagen que crece cada día, que la aleja más del hombre real a quien piensa que ama, imagen que profundiza su pena.

La obsesión que ella llama amor crece en un terreno solitario. “Mujer Pigmalión no esculpas más tu entelequia, Mujer Pigmalión vuelve a la realidad, que no habrá Afrodita Catalana que le de vida a tu ensueño”.

Mientras Narciso sigue enamorado de su imagen, Pigmalión sigue enamorado de su obra.

FOTO: Jean Léon Gérôme, Pygmalion and Galatea

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